Los bohemios siempre existirán
30 marzo 2009 por Francisco Ponce en Recordando, Todos los artículos, ¡Cosa fina! MagazineEn cada época en cada continente y hasta en cada tertulia de mayor o menor importancia literaria suele aparecer un tipo extravagante, absurdo y simpático, al que todos llamamos ‘bohemio’, cuya imaginación cabalga a lomos de ‘Pegaso’ por los cielos violeta.
(Pegaso)
Desde que Campoamor aplicó el calificativo de “El último bohemio” a Manuel Paso, se puso de moda, y se utiliza con tanta ligereza como precipitación, acaso pensando que la bohemia, lo que se llama vida bohemia, se pudiese terminar en el tiempo. Cambiaran las formas, no lo sé, pero mientras exista un hombre altivo, soñador, independiente, inquieto, desinteresado e improvisador, habrá un ‘bohemio’ que en constante lucha con su entorno, vivirá sin darle demasiada importancia a casi nada, sin aspirar a un puesto en el escalafón de la sociedad, ni que lo clasifiquen en catalogo alguno. Le bastará vivir con arreglo a sus dictados (Corazón y Conciencia), exento de ambiciones o envidias, viendo pasar el teatro de la viada sin participar como actor destacado, alejado de la mentira de una gloria, que solo es patrimonio de los ignorantes, atrevidos o afortunados.
El ‘bohemio’ por serlo, esta en el secreto de todo o casi todo y no tiene mas ilusión que su trabajo y más consuelo que la verdad.
Desertor de todas las escuelas y tendencias, de todas las sectas, de todas las doctrinas y de todas las ideas ajenas, no pretende ser nada, sino él mismo. La independencia de su alma es lo único que le obsesiona en este universo, conociendo de antemano que esa independencia le convertirá en un ser perpetuamente solitario y pobre, al que no se le tomará en serio y se le etiquetará como ‘extraño’.
El ‘bohemio’ dentro de su aparente insolencia es tímido, introvertido como todos los seres que no están enamorados de sí mismos. Es iconoclasta y sentimental, cree en la desesperanza y en la providencia y piensa - con independencia de su edad – que ha vivido mucho o lo suficiente, para opinar que en nuestro mundo, nadie es más que lo que los demás quieren que sea.



































julián Garmilla dice:
30 marzo 2009La cuestión es no caer en el juego de los demás,ser bohemio no es peligroso ni sentimos distinto.Le concedo la razón a todo cuanto dice.Soy un empedernido bohemio que está conforme con lo que vive.La verdad no siempre está en la palabra.Las flores sin espinas engañan. Soy feliz así. Julián Garmilla
Gerardo Rocha dice:
31 marzo 2009Sin aspirar más nada,lo más hermoso y sentido de mundo es seguir los dictados de nuestro corazón. Si encontramos la forma de ser felices es obligatorio serlo,o por lo menos intentarlo. Gerardo Rocha
carlos garcia dice:
1 febrero 2010yo soy una de esas personas, dice todo lo que siento, todo lo que pienso y soy, simplemente me encanta