Dos moscas revoloteaban, apareadas, en un bar. En su delirio, cayeron en una taza de leche.

Con esfuerzo, consiguieron salir y retomar el vuelo. Al separarse la mosca hembra exclamó: si nuestras hijas salen blancas, no me acuses de infiel.
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el Jueves, 22 de Febrero de 2007 a las 14:06 y está clasificada bajo: Todos los artículos, ¡Cosa fina! Magazine.
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