¡Cosa fina! -Fallas-
A primeros de marzo, los falleros héroes de la fiesta más típica y valenciana, suben pisos y más pisos, los vecinos -los más- dan lo que pueden, otros lo que quieren, en “la replegá pá la falla” y otros les sueltan algún descaro; pero como todo entra en el programa aguantan el chaparrón, la cosa es hacer la falla.

- Rin…Rin…Rin…
- Ya…están de nuevo por aquí.
- Con permiso señora, somos los falleros.
- Si, ya hemos oído las tracas y el “chin-tachin” de la charanga…que esta tocando en la calle.
- Si tuviéramos más dinero hubiésemos traído la sinfónica, pero…
- ¿Ustedes…vendrán…?
- Si señora, a lo de todos los años, o sea, a por la voluntad “pá” la falla.
- Pues la voluntad de mi marido y la mía, sería que no hubiesen fiestas.
- ¡Señora!… ¿usted se imagina a Valencia por San José sin música sin flores, sin falleras, sin ofrenda, sin pólvora…es decir sin fallas…? Estaría muy triste.
- Mejor más tranquilos.
- Pues sus hijas el año pasado por estas fechas hicieron “chas” los balcones.
- Chon, Lon y Pipona, si se asomaban a los balcones, era por ver cuando terminaban las fiestas, que nos prueban menos que, las sardinas de bota.
- A ustedes lo que no les “prueba” es gastarse los euros…
- ¡Insolentes!… ¡mal educados!…¡¡POMM!!
- “Pepet…quina portá”
-“¡Si mos arrepleguen el nas!”, nos lo hacen más chato que una castaña.

…los acordes de “Paquito el chocolatero” ponían en la calle el tono alegre y festivo. Las falleras ataviadas con su espléndido traje regional repartían banderas de papel, con la ‘Senyera’. El porrón alzado vertía su chorrillo de vino con gaseosa, refrescando las gargantas de músicos y falleros.