La edad cuenta
¿Quien no recibe con harta frecuencia llamadas telefónicas de la empresa ‘tal’ para hacerte una determinada encuesta?… ¿verdad que si?
Esta encuesta puede ser real y sincera, pero por lo común encierran el oculto interés de venderte algo, que al final aflora.

Cierta o con truco, he descubierto que para deshacerte rápidamente de ellas, en horas inoportunas o de molesta reincidencia, la frase mágica que les hace desistir es: ‘tengo sesenta y cinco años’, rápidamente disculpándose, eso si, renuncian alegando que esta prevista la encuesta para personas menores de esa edad, no importa que se trate sobre: pilas para uso de aparatos doméstico, libros, tijeras para la cocina y un sinfín de artículos.
Ya lo saben la edad asusta y es posible que entiendan que con esos años, no se dispone de recursos para la ulterior compra o vete a saber que instrucciones les dan los ‘gurús del marketing negro’, sobre el perfil del encuestado.
Solución ¡Soy mayor! (lo seas o no). Gracias y perdone…no te dan tiempo ni a colgar el aparato, lo hacen ellos con inusitada rapidez. ¡Moscón del que te libras!
Ilustración: El autor