‘El Abrelatas’, cabecera del escritor Francisco Ponce.

Bajo el titulo de MIRADAS,
el periódico Hoja de la Tarde de Valencia (España),
publica este artículo, el 22-10-07

Cuando estamos en reunión, con demasiada frecuencia, escrutamos con cierto afán la aprobación del prójimo, sobre nuestros valores y actitudes ¿Por qué esperamos tanto de la mirada de los demás? ¿quizás falta de confianza en nosotros mismos?

Imagen de la contraportada Hoja de la Tarde en su seccion el Abrelatas

Oímos pero no escuchamos. Nuestro ego es tan inmenso que siempre queremos contar nuestras experiencias, imponer nuestros criterios y tratar de ser los más ocurrentes. Cuando otro del grupo habla ponemos gesto de escuchar, pero nuestra mente esta pensando en lo que diremos cuando acabe para rebatirle y mostrarnos más erudito que el resto de contertulios.

Por otro lado, algunas veces, nos complace poner etiquetas a los demás, sin apenas conocerlos juzgamos con excesiva ferocidad y a cambio esperamos que los otros con su mirada nos den un diez sobre nuestra imagen, actos o proyectos.

El ser humano, por lo general, somos una ‘chapuza’ y sería bueno despojarse de estas efímeras vanidades que solo conducen a alimentar nuestro insaciable ‘yo’. Existen otras maneras de alcanzar el equilibrio emocional, con el trabajo diario, con la voluntad de ayudar a los más necesitados a quienes sufren y así una larga lista de actuaciones que son las que deberían llenar las arcas de nuestro más recóndito interior.

Amado Nervo, poeta mexicano, nos regala una joya cuando dice: “Un hombre tiene tantas fisonomías como ojos le ven, tantas almas como gentes le conocen. El nombre de todo hombre es legión”.

4 comentarios sobre “‘El Abrelatas’, cabecera del escritor Francisco Ponce.”

  1. faro dijo:

    felicidades, bien por el analisis

  2. Susana dijo:

    Ocurre cuando menos te lo esperas.
    Una mirada,si una mirada!!!
    Resulta que ni el transcurrir de los años nos enseña
    lo que un…Sr. Francisco Ponce logra_tocando nuestros
    Corazones!!!
    Gracias. Es un verdadero placer leerle.
    Susana.

  3. yesica perez dijo:

    Se que muchos oímos pero no escuchamos, se que en veces criticamos cuando a un no tenemos ni la experiencia de hacerlo, se que en veces contamos nuestras experiencias cuando no sabemos en verdad si les interesa. Pero por que lo asemos?…..no lo hacemos con el afán del ser yo y nada mas, y si me escuchas bueno que yo no te escuchare y juzgar a los demás así por que si. No, no es así, pienso que se escucha para aprender, se cuentan sus experiencias para enseñar a un cuando se sabe que no les interesa y mas si no se tiene algo que contar pero a un asi algo se les queda, se critica pero para después ser criticado, pero en el momento no se piensa solo en un yo, sino en los demás, en el momento las palabras fluyen y al final lo que queda es la enseñanza, el compartimiento de ideas, ver como tu adversario o también uno mismo, dice: OK, tienes razón, eso yo no lo sabia, que bueno que me lo dices, a un sabiendo que no te escucho. Y eso es lo que alimenta a seguir creciendo y pensando en que voy bien y creo que llevo un buen proyecto de vida. Y uno mismo alimenta al prójimo a seguir aprendiendo. A mí lo que me han enseñado siempre es que debes de aprender a escuchar de los demás, para después que ellos aprendan de ti, siempre hay que seguir un ciclo: debes dar para recibir y recibir para dar. Mi más cordial saludo.

  4. Cristina Díaz dijo:

    Sr. Ponce:
    ¿Cómo es que Usted se atreve a mostrar una verdad tan velada? Conocida como el ADN, pero más oculta que el mismo, que sin más y, descaradamente pone en la mira.
    No se da cuenta los años que se han invertido tratando de desarrollar una convivencia “normal” entre los seres humanos colmada de entendimiento. Que al parecer no ha pasado del primer año escolar.
    No me queda duda de su gran talento y agudeza para captar…. tras bambalinas!!!
    Sinceras felicitaciones por este y sus demás artículos.
    respetuosamente
    Cristina D.

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