La ‘hora’ polémica
4 noviembre 2007 por Francisco Ponce en El Abrelatas, Todos los artículos, ¡Cosa fina! Magazinepublica en su edición del lunes 29-10-07 este artículo
del -escritor- Francisco Ponce, bajo la cabecera ‘El Abrelatas’.

Si tiene el infortunio de que un familiar este hospitalizado en ‘La Fe’ en el ‘Clínico’, o en el ‘Peset’ de Valencia capital, y acude a visitarlo en coche, aparcando en ‘zona con limitación horaria’. Se enfrentará a un aparato en donde tiene que poner el dinero, solo en monedas y de forma exacta, 0,25 – 0,60 – 1,25 euros según el tiempo de estacionamiento, el valor mínimo de la moneda debe ser de 0,05, no devuelve cambio, ni acepta billetes. Echará mano a su bolsillo y si posee la cantidad exacta será afortunado, de lo contrario iniciará su peregrinaje por los bares más próximos en busca de auxilio. Estos están hartos de socorrer con demasiada frecuencia casos como el suyo.
En la zona abundan los empleados de la ‘hora’ denunciando. En cumplimiento de su misión ponen multas a todo ‘quisqui’, es el coto de caza perfecto, para Ayuntamiento y empresa que tiene la subcontratación.

Si el enfermo ingresado exige una estancia larga para atenderlo, el familiar o cuidador baja a renovar el plazo de aparcamiento, encontrándose la sanción con solo excederse diez minutos. El dinero que recaudan es mucho. Al pagar la multa, uno se cuestiona ¿Soy ciudadano cumplidor o tonto?
Se vive en una sociedad en la que solo el dinero tiene importancia. Quizás deberíamos manifestarnos, donde corresponda, con grandes pancartas bajo el lema “Piense en los demás”… si bien creo que pensar, piensan, pero en como sacarnos los euros.


































Conchi dice:
31 mayo 2009Si se paga por un servicio público, vale.
Lo malo es cuando pagamos para que encima nos hundan.
Y espero que los controladores del parquimetro, sean personas rezonables, no máquinas, y sepan adaptar su actuación a las circunstancias de las personas, ya que pueden surgir imprevistos y a uno se le pase la hora autorizada. Hay que ser comprensivos, y no vengativos.