Salir de tiendas – El rincón de Mamen

De joven tenia que ir con frecuencia y por mandato de mi madre a hacer ciertas compras. Esto conllevaba enfrentarme a Ramón, el tendero de la esquina, y decirle que me cambiara las alubias, que esas no eran del ‘barco’, como solía vendérmelas. Como odiaba ir a cambiar cosas a la tienda, me daba mucha vergüenza y todavía no sé bien por qué.

Salir de compras

¿Y ahora? Ahora compro todo por Internet y luego me lo traen a casa: Verduras y frutas, lácteos, los fideos, el papel higiénico, libros, películas, música, la pasta de dientes, incluso las compresas.

Lo que no cambio por nada del mundo es ‘ir de tiendas’. Ahí no cedo. ¿Cómo voy a comprarme unos zapatos por Internet, o un vestido? ¿Sin probarme? ¿Sin poder preguntar cuánto cuesta este y el otro y el otro? ¿Sin mirarme diez veces de todos los perfiles posibles? Sin volver a preguntar ¿cuánto me dijiste que vale? Y luego regresar cargada de bolsas sin sentirme culpable por haber comprado cosas solo para mí. No, definitivamente no lo cambio, porque si me aferro a la ‘pizza’ a domicilio y a otras comodidades, acabaré sin salir de casa. ¡Con lo que me gusta la aventura!

2 comentarios sobre “Salir de tiendas – El rincón de Mamen”

  1. Ángel Segura dijo:

    Me parece muy bien.
    Todo ese mundo de tiendas y grandes
    almacenes llenos de Glamour,pero hay
    cosas Sr Ponce que……. No podemos
    comprar con dinero,y si pudiese hacerlo
    jamás me arrepentiria,ni me sentiria
    culpable.Lamentablemente no se puede.

    Ángel Segura

  2. Marcela Guillén dijo:

    pues a mi si me gusta comprar todo lo que puedo
    Marcela

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