Archivo de la categoría "Castellnovo"

Castellnovo ayer hoy y siempre

Jueves, 17 de Julio de 2008

Sentado sobre la maleta de madera miro hacia la máquina de tren situada donde la cubierta de la estación termina y aparece la luz de la mañana.

Un chorro de vapor forma una nube gris sobre el andén y este queda entre brumas. Un pitido agudo corta el aire y la figura del jefe de estación aparece agitando una bandera roja a juego con su gorra, como un fantasma atravesando las tinieblas.

Maleta de viaje

Me levanto, tomo la maleta y apresurado trepo por los altos escalones del vagón de tercera. Apenas me acomodo en el duro asiento de tabla, me asalta la idea de que un año más todo comienza de nuevo. Atrás quedan los recientes momentos de lucha con los mozos de estación, que pugnan, con tenaz insistencia, en llevarme el equipaje, incluso se disputan entre ellos la propiedad del posible cliente.

Esquivándoles les repito: “Gracias, gracias, puedo”. La propina del mozo de estación es un lujo que no puedo permitirme.

Percibo de pronto, ese zarandeo, señal de que el tren se pone en marcha, el fuerte olor a humo y carbonilla que respiro me hace sentir un cosquilleo picante en la garganta con sabor a aventura.

El tren, mixto de carga y pasaje, popularmente conocido como el “borreguero” discurre perezoso por varias poblaciones próximas al mar, hasta que en la localidad de Sagunto se adentra hacia el interior.

Estacion de Segorbe

Por fin llega a la estación de Segorbe. Entonces aparece otra no menos excitante aventura de sólo tres kilómetros, montado en un carro lleno de maletas, tirado por un mulo y circulando por un polvoriento camino. El trayecto envuelto en sanos y naturales aromas del campo, provenientes de los olivos y maizales, que acompañan el recorrido, hacen que mi olfato se impregne de olor a vacaciones, todo un año esperadas.

Carro tirado por una caballeria

Llego a la casa de la ‘Tía Manuela’, en la calle Almedijar, con su portal de dos hojas horizontales de vetusta madera y ‘tranca’ en la parte baja interior. Recibo un cariñoso abrazo, salgo a la pequeña terraza donde cuelgan racimos de uvas que se cuidan con mimo y que tentadores penden de una vieja y retorcida parra, como lámparas de jugosas lagrimas apretadas.

Ruinas del castillo

La zona de la Costera, angosta y típica, a cuyo fondo, rebasado el viejo castillo, me descubre la era, donde un rudimentario trillo, que separa la mies de la paja, gira lento al resignado paso del caballo que da vueltas y más vueltas. Los chavales disfrutamos subiéndonos al trillo y revolcándonos sobre el heno.

Camino de Almedijar, por donde en los atardeceres pasan risueñas las ‘mozas’ con sus botijos y cantaros a por el agua fresca del manantial de la ‘Mina’.

Las calles son de tierra y en tardes de lluvia te acercan la imagen, cada año repetida y a la vez nueva, de los riachuelos que sobre la misma discurren. Mis pulmones se inundan de fragancia a tomillo, manzanilla y espliego, en suma exhalo el inigualable perfume a tierra mojada.

* * * * *

Hoy tras varios, bastantes, años transcurridos no es fácil sustraerse al magnetismo que Castellnovo, localidad del Alto Palancia, ejerce sobre mi persona. Regresar a los recuerdos de la niñez y adolescencia, configuran una amalgama en el tiempo, con vivencias de difícil olvido.

Las calles están con adoquines perfectamente pavimentadas, la localidad ha crecido en habitantes y progresado en todos los ámbitos con el paso del tiempo, hasta situar esta villa en un lugar de grato hábitat, sin perder su encanto para nada, pero sí acorde con los tiempos actuales.

Ayuntamiento de Castellnovo

En la plaza, su remozado Ayuntamiento luce orgulloso su pasado y presente. Todos sus rincones conservan la ‘sustancia’ de un pueblo hecho por y para sus gentes.

Las generaciones de los años 40-50-60 todavía perviven en sus costumbres que sus descendientes han adoptado con entusiasmo.

Tanto los lugareños que los habitan, como los  que salieron en su día del pueblo y quienes compartimos épocas en él, todos los veranos regresamos ávidos de renovar sus tradiciones.

El espíritu de confraternidad se hace presente invistiendo a los nacidos, al pie de la Sierra Espadan, de una especial ‘raza’ de gentes acogedoras, que ponen de manifiesto su sinceridad y afecto sobre cuantos llegan a Castellnovo.

Fachada tipica

Los adolescentes, siempre, hasta que beban de sus raíces y con el tiempo sus hormonas se apacigüen, son otra cosa…son jóvenes…”Con mi nostalgia, menguó mi envidia”.

Castellnovo ayer y hoy…

Viernes, 28 de Marzo de 2008

…y en medio los matices vividos en mi adolescencia. Castellnovo tiene un especial encanto en sus múltiples festividades. Sin embargo la mayoría de sus habitantes, en especial los ‘lugareños’, sienten gran atracción por la fiesta de los toros. Se podría decir, que en casi todas sus celebraciones se encuentra presente: ‘La desencajonada‘, ‘Vaquillas’ y ‘Toro embolao’.

Foto de las antiguas barreras para las fiestas de los toros

Lo viven con alegría y reúnen mucho público de los pueblos próximos, que se suman al programa taurino.

Cabría destacar el comportamiento por lo general juicioso y lo bien adecuado que tienen el recorrido y la plaza. Conservan el aspecto clásico, es decir con ‘barreras’ que en épocas anteriores eran de troncos y maderas, atados con cuerdas de esparto húmedo, en la actualidad de hierro con tornillos y pasadores.

Foto de las actuales barreras para las fiestas de los toros

Quizá esta es una de las pocas variantes pues los toros hacen el mismo recorrido y los valientes de antaño como los de hogaño, participan activamente. Existen cuadrillas de amigos o ‘peñas’, como antes, se merienda al atardecer, como antes, surgen parejas de novios, como antes y se baila, ‘casi’ como antes. Alguien me dirá que no todo es cierto, y puede que tenga razón en las formas, pero en el fondo, todo es muy parecido. Es la vida.

Confieso que añoro mis tiempos mozos en esta bonita localidad, sin embargo me complace el hoy, que de otra forma, tengo la dicha de vivir con los mayores que antes fueron, fuimos, jóvenes. Este es el acogedor Castellnovo.

Calvario de Castellnovo

Martes, 4 de Marzo de 2008

Es habitual que muchos pueblos mantengan y cuiden un recorrido denominado Calvario, para rezar y representar el Vía-Crucis en la Semana Santa.

Monte Calvario de Castellnovo

Sin embargo es notorio que en la zona del medio y alto Palancia existen verdaderas joyas, unas antiguas y otras restauradas, de un trazado y cuidado entorno que lo convierten en monumentos dignos de encomio.

Plantas aromaticas en el monte Calvario de Castellnovo

Así sucede en la localidad de Castellnovo (Castellón), donde en plena naturaleza y por un terreno empinado, con cipreses que se elevan hacia el cielo y vegetación de plantas aromáticas propias de la zona, que exhalan aromas sutiles, podemos encontrar catorce estaciones, ‘cruces’, que en torres octogonales, cubiertas con teja moruna, cobijan escenas,sobre mosaico, de la muerte y pasión de Jesús.

Una estacion del calvario

Cada año la devoción de un pueblo se congrega en estas fechas para representar el acto litúrgico que en conmovedor silencio, rezos o cánticos hablan del fervor religioso de sus habitantes.

Castellnovo Ermita de San Cristóbal

Miércoles, 20 de Febrero de 2008

La ermita de San Cristóbal se encuentra en la cumbre del cerro del mismo nombre, en las estribaciones de la Sierra Espadan.

Arco a la entrada del recinto

Por una sinuosa carretera o quebrado camino, se accede a la cúspide donde majestuosa, cual faro de tierras adentro, señala desde la distancia, que a sus pies se encuentra la Villa de Castellnovo, zona agrícola, productora de cerezas, caquis, garrofas, y en mayor cantidad aceituna para almazara. Alguna pequeña industria y un floreciente turismo, se esta asentando en la actualidad, entre otros factores por la excelente comunicación existente con Segorbe, a tan solo tres kilómetros y sesenta de Valencia por autovia.

Entrada a la capilla

Una vez alcanzada la cima cuya altura es de 430 metros en aproximación, te asalta al pasar bajo un arco, una sacudida que intenta trasportarte hacia un lugar mágico.

Fachada de la Ermita San Cristobal

La ermita de san Cristóbal es una construcción del siglo XV, restaurada y adaptada a nuestros días.

Vista desde el mirador del Alto Palancia

Asomarse al magnifico mirador natural, donde el valle del Palancia se muestra esplendido, te permite ver o adivinar en la distancia, diferentes pueblos.

Salida por la parte trasera de la ermita San Cristobal

Visitar este paraje con poca o ninguna aglomeración produce una apertura de mente, pulmones y alma. Sin embrago el día de la Santa Cruz que tiene lugar el primero de mayo de cada año, existe una arraigada tradición de subir –los más valientes andando- para escuchar la Santa Misa y comer. Desde hace unos años se reparte una tableta de chocolate y una botella de vino a cada visitante, costumbre que cada vez toma mayor fuerza y que se une a los alicientes de una jornada, en cuadrillas de amigos, disfrutando de la naturaleza.

Festividad de San Antonio en Castellnovo

Jueves, 14 de Febrero de 2008

Castellnovo, localidad del alto Palancia, es un pueblo próspero y muy arraigado a sus tradiciones, que los habitantes saben celebrar con gran sentido de la armonía y hospitalidad para quienes les visitan, en cualquiera de sus celebraciones.

Musicos de Castellnovo

En el mes de enero, Castellnovo, el fin de semana anterior y más próximo al día 17, conmemora cada año, la festividad de San Antonio o Antón de Egipto, llamado también el Abad, el Ermitaño o el Grande. Cuentan los historiadores que fue un monje cristiano, fundador del movimiento eremítico. El relato de su vida, es más que nada una idealización de un personaje con el fin de evangelizar a sus contemporáneos. Presenta la figura de un hombre que crece en santidad. Tiene elementos históricos y otros de carácter legendario; se sabe que abandonó sus bienes para llevar una existencia de ermitaño y que atendía varias comunidades monacales en Egipto, permaneciendo eremita. De acuerdo a la leyenda, alcanzó los 105 años de edad.

Hermita de San Antonio

Castellnovo tiene dos ermitas una dedicada a San Antonio, la más pequeña y próxima al pueblo, en el paraje conocido como ‘Cerro de San Cristóbal’. Restaurada con acierto, en su interior mantiene un altar y mesa de celebración, sobre la que figura una talla del santo del siglo XVIII.

Imagen San Antonio siglo XVIII

Un erguido campanario le da un lucimiento acorde con el resto de la edificación, la pinada que la envuelve hace, junto a la devoción al Santo, un lugar de peregrinación y solaz.

Campana de la Hermita de San Antonio

Durante el día, o iluminada en la noche, la blanca cal de sus paredes le confieren desde la distancia un punto de referencia sobre la silueta de monte.

Placa sobre la restauracion

Si subes a visitarla hazlo con tranquilidad, recréate en la belleza del entorno, pasea. Podrás ver una placa de mármol que el Ayuntamiento de Castellnovo descubrió el 1 de mayo del año 1997, que dice: “Castellnovo agradece a D. Placido Gil, la construcción del camino y embellecimiento de esta ermita”.

Panoramica de la localidad de Castellnovo

Desde su atalaya, uno puede escuchar el ruido del silencio, y recrearse con la esplendida panorámica de esta localidad, a vista de ‘pájaro’.

Luna en Castellnovo

El 17 de enero es la fiesta del Santo. Muchos pueblos de la Comunidad Valenciana, entre otros actos, lo celebran encendiendo hogueras, la víspera por la noche.

Hoguera al comienzo de la fiesta

Esta tradición tiene su umbral en el recuerdo ‘Al Fuego de San Antonio’, como se conocía la enfermedad del cornezuelo del centeno, que en muchos casos el santo ‘curaba de forma milagrosa’.

Al filo de las ocho de la tarde-noche, parte desde la Iglesia la imagen de San Antonio en solemne procesión, que recorrerá todo el pueblo, el resplandor de las hogueras pone fulgente y cálida luz que ilumina y atenúa el frió de la época.

San Antonio

Cuando llega a la parte alta de la plaza del Olmo, en su confluencia con la calle de la Costera y de Abajo, los responsables de este sector de hogueras, consiguen detener la comitiva unos minutos, intensificando el fuego con ramas de fácil combustión que se han dejado a propósito.

Hoguera para interrumpir la procesion

Esta anécdota que viene de unos años atrás, si se consolida, puede ser una costumbre que con el paso del tiempo alcance el nivel de tradición, en el acervo popular de la villa.

Ponce contribuye con la hoguera

Más tarde seguirá el divertimiento de avivar el fuego, con alma impúber, hasta que se reduzca a brasas, momento ideal y previsto para asar chuletas, embutido, panceta, que con hogaza de pan y buen vino, llenara estómagos y dará calor a las gentes en la cada vez más gélida noche.

Castellnovo

Lunes, 15 de Octubre de 2007

Esta localidad forma parte de una de las perlas que, en el alto Palancia, conforman esa joya paisajística y de gentes entrañables, cuya esmeralda, Segorbe, resplandeciente de historia destaca en el centro, haciendo en su conjunto una comarca única.

Vista panoramica de las Ermitas de Castellnovo

Castellnovo, muy arraigada en sus construmbres y tradiciones, que durante todo el año ponen de manifiesto en jornadas festivas de belleza esplendorosa, tiene por añadidura una campiña como extraída de una hermosa pinturas, que un artista hubiese plasmado.

Saliendo del núcleo urbano los alrededores dan el reposo y la sensación del tiempo detenido. Olivos, algarrobos, cerezos…romero, manzanilla, rabo de gato, espliego y tomillo, te trasladan a otros universo con su presencia y aromas.

Recogiendo agua en la fuente de la Mina

Camino de Almedijar en un paseo de atardecer o en mañanas de soles otoñales te sorprende “La mina” una fuente de agua pura - por fortuna sin explotar comercialmente- que es patrimonio del pueblo y que se encuentra a un kilómetro del mismo. Dentro del término de Castellnovo provenientes de la Sierra Espadan, afloran otros manantiales con excelentes aguas pero algo más alejados como los de: Lugar, Güerpita, El Tano, Morajet, El peco.

La fuente de la Mina, hoy acondicionada como paraje de recreo para hacer un alto en el camino y tomar las viandas que en cesta se transportan, o en los fogones allí habilitados se cocinan, para luego refugiarse bajo la sombra de frondosos árboles a degustarlas.

Merendero de la Mina

¡No siempre fue así! Lo recuerdo como un espacio más natural y humilde, también más divertido para los ‘chavales’. Unas grandes balsas, servían en época estival para zambullirte, la juventud de Castellnovo y los llamados por los lugareños ‘veraniantes’ nos juntábamos en cuadrillas y ¡Ala a pasarlo en grande!, tanto el kilómetro de ida como el de vuelta era nuestro solárium para alcanzar ese tono broceado que denotaba, ‘vacaciones’.

Cauce del nacimiento de la Mina

Siguiendo por las pronunciadas curvas, que en empinada cuesta alcanzan la cumbre de una loma, uno encuentra el remanso o la excusa para detener su caminar y poner una ramita de hierbas aromáticas a la imagen de la virgen de la “Cueva Santa” que en modesta reproducción alguien coloco allí, hace tanto tiempo que poca información se recuerda, pero que a buen seguro obedece a la devoción de algún peregrino o familia del lugar que quiso así perpetuar esta vocación que por toda la zona se le profesa.

Reproduccion de la Cueva Santa

Hace unos años cuando con camiseta y pantalón corto, con afanes deportivos corría haciendo el trayecto entre Castellnovo-Almedijar, tanto al regreso como al subir (las cuestas pesan más) mitad devoción mitad respiro, siempre encontré la excusa perfecta para tomar aliento, descansar, y de nuevo iniciar mi empresa.

Con cierta frecuencia a los Ayuntamientos se les piden remodelaciones. Yo no lo voy a hacer por cuanto considero que el aspecto natural de la hornacina y del terreno le confiere una situación, rustica y antigua, quienes así la conocimos nos agradaría que así se mantenga. Pero señores Alcaldes ¡atendiendo su conservación!