Archivo de la categoría "El Ventanuco"

El Ventanuco - Los perdedores

Jueves, 14 de Agosto de 2008

Valéncia hui, diario valenciano, publica el martes 24 de junio 2008,
el siguiente artículo del escritor:
Francisco Ponce Carrasco.

El Ventanuco - Los perdedores

Unos grandes ojos negros, que te cautivan, porque en ellos puedes ver el embrujo de la noche y la penumbra más resplandeciente.

Los muestra una joven mujer que está con frecuencia en una esquina próxima al edificio donde se encuentra mi oficina. Casi siempre arrodillada, frente a ella, en el suelo, un viejo gorro de lana negra, en cuyo fondo reposan algunas monedas.

Mantiene un palillo atenazado por los dientes que asoma por la comisura de sus labios, de tanto en tanto lanza una mirada furtiva al gorro para ver cómo marcha la colecta de calderilla.

Mucha gente pasa por su lado, ausente… Quizá preocupen más las letras del coche, del piso o simplemente, cuando será la próxima cena de amigos.

¿Quiénes son estos náufragos urbanos socialmente denostados y de desarraigo profundo? ¿Qué historia se esconde tras sus harapos? ¿Cómo acabaron así? ¿Qué circunstancia quebró su voluntad?

En el conocimiento diario de las personas, uno puede adivinar más o menos por sus actitudes, rasgos y comportamientos el guión de sus vidas. Pero ¿y con los perdedores de la tierra? Imposible vislumbrar su azarosa existencia, por ejemplo esta chica que sobrevive con limosnas y desayuna su propia saliva ¿Qué drama encierran esos negros ojos, que en su rostro se confunden con la mugre?… Difícil de imaginar.

La fortuna es una veloz y arcana divinidad que o te la tropiezas de cara o te da la espalda. A menudo no se deja alcanzar por quien la persigue y en otras ocasiones se echa en brazos del primero que pasa. Ojala estos desheredados tengan bien abiertos los brazos, si se les presenta, y de corazón espero gocen de su pequeña-grande oportunidad.

Discutir o dialogar - El Ventanuco

Lunes, 4 de Agosto de 2008

Valéncia hui, periódico de Valencia ,
el lunes 16 de junio 2008, publica el siguiente artículo del escritor:
Francisco Ponce Carrasco.

Articulo en Valencia hui

Una discusión no es más que una perorata de sordos en la que los argumentos se repiten una y otra vez, en ocasiones precedidos de un ‘sí, pero’. Alejandro Dumas (hijo) sostiene que “Las opiniones son como los clavos: cuanto más se golpea sobre ellas, más penetran”.

Otra cosa es el diálogo abierto el intercambio de ideas, el enriquecimiento mutuo desde puntos de vista diferentes. Eso sí, en una confrontación de criterios en vivo, hay veces que una de las dos partes está dispuesta al coloquio, con lo que, durante la discusión, cede, reflexiona y reconoce errores. Punto en el que la disputa termina y quien se ha mantenido terco cree haber ‘ganado’. Y es que con excesiva frecuencia se tiende a confundir los intentos de establecer un diálogo, con una capitulación.

A partir de entonces se cambia de tema, se sigue bebiendo la ‘cervecita’ o cada uno se va a casa, reconstruyendo dicha discusión, rememorando las propias frases para lamentar no haber sido lo suficientemente ágil de lenguaje como para haber pensado en esa respuesta perfecta que ahora viene a la mente, pero que cuando era necesaria no aparecía por ninguna parte.

Por supuesto, unos y otros, acaban convencidos de haber ganado y de tener toda la razón del mundo.

A veces incluso ‘enganchan’ al primer conocido con el que se tropiezan y le narran la disputa entera. A su manera, claro, introduciendo opiniones y cambiando ligeramente algún matiz. Todo con la única esperanza de que otra persona que no sea él mismo le otorgue la razón. Quienes actúan de esta forma, seguro que se aman más a sí mismos que a la verdad.

¡Que viva las huelgas! - El Ventanuco

Lunes, 28 de Julio de 2008

Valéncia hui, diario de Valencia y provincia ,
publica el viernes 13 de junio del 2008, el siguiente artículo del escritor:
Francisco Ponce Carrasco.

Que viva las huelgas

La huelga es un derecho que se ganó a base de palos y nunca mejor dicho. Sin embargo no confío mucho en que esta medida de presión vaya a solucionar todos los problemas. Tampoco es cuestión de ir haciendo huelga cada dos por tres. Más que nada porque de esa forma estaríamos cada día de brazos caídos y al final aquí no trabajaría ni ‘Rita la cantaora’.

Los políticos que tenemos los hemos votado nosotros, o por lo menos lo han hecho un poco más de la mitad de la población. Si no nos gustan, votaremos a otros dentro de cuatro años.

Ahora es el turno de la huelga del trasporte que tiene un efecto ‘acopio’ entre el ciudadano de a pie: largas colas para llenar al máximo los depósitos de gasolina, compras en cantidades disparatadas de alimentos de primera necesidad y un largo etcétera. No vaya a ser que esto dure y las pasemos moradas.

Me pregunto si todo esto conmoverá a los países productores del petróleo y a nuestros estadistas para bajar el precio del crudo y de los impuestos que lo gravan. Me gustaría equivocarme pero ¡Creo que no!

El futuro pasa por encauzar, primar e incentivar la investigación y puesta en práctica de energías alternativas, no con palabras grandilocuentes, si no con acciones concretas. Desde hace mucho tiempo se habla de estos temas pero me parece que existen intereses ocultos que retardan con tenacidad esta política.

Mientras tanto a ‘huelguear’ que también tiene el encanto de romper la monotonía y apreciar más todo aquello que con facilidad siempre encontramos y que solemos valorar cuando escasea. Un pobre consuelo para los que al final sufrimos los inconvenientes y el incremento del IPC.

Viejas noticias - El Ventanuco

Domingo, 13 de Julio de 2008

Valéncia hui, diario de  Valencia y provincia ,
publica el lunes 9 de junio, 2008 el siguiente artículo del escritor:

Francisco Ponce Carrasco.

Viejas noticias

Tengo la rareza de leer periódicos antiguos. Revisión de marchitas noticias que siempre consiguen hacerme revivir la carga de expectativas e incertidumbres asociadas con acontecimientos ya pretéritos. Más que un aficionado a la investigación de hemeroteca, me siento como una persona cuya objetividad es invadida por una aterradora perplejidad ante ciertos hechos.

Esta manía me sirve para desvelar la falsedad existente en la clase política en general y autonómica en particular que diariamente llena con sus declaraciones las ediciones de tantas publicaciones periodísticas. Son aquellos que suman sus voces al coro de una valenciania, dentro de la más pura conveniencia y que al confrontar sus múltiples manifestaciones pasadas y presentes, estas aparecen llenas de claras contradicciones entre si y más todavía con los hechos. Su proclamado amor por la defensa de los intereses de la comunidad, señas de identidad y apoyo a lo valenciano se diluye. En demasiadas ocasiones para salvar la piel dicen lo que conviene en el momento, así con esa ambigüedad de caminar entre ‘Dios y el Diablo’ siempre pueden intentar alegar una defensa. No cabe duda de que hay políticos que menosprecian la memoria de sus votantes.

Las instituciones giran como una veleta en el sentido del viento más favorable y otorgan a su capricho el reparto de héroes y villanos. Descansen, pues, para siempre, en la eterna quietud de un viejo baúl, promesas olvidadas. ¡Que no se atreva nadie a revisar líneas tan heréticas!

Así las cosas estoy seguro que algunos políticos quisieran borrar pasadas actuaciones que hoy solo pueden justificar poniendo cara de “yo no he sido”.

Ya lo dijo el poeta malagueño Manuel Alcántara: “Lo curioso no es cómo se escribe la historia, sino cómo se borra”

El saco del pan - Valéncia hui

Martes, 8 de Julio de 2008

Valéncia hui, prestigioso periódico  de Valencia,
publica el día 06 de junio, 2008 el presente artículo del escritor ,
Francisco Ponce, con la tradicional cabecera ‘El Ventanuco’.

El saco del pan

Hace unos años era costumbre, casi un ritual, el que las amas de casa pasaran a primera hora de la mañana por la panadería a dejar su ‘saquito del pan’ para que le pusieran y guardaran su encargo que más tarde recogían a la vuelta del mercado o de otra ocupación.

Una imagen que conservo con cierta añoranza, añadida al aroma del pan recién elaborado, es que en un lado del establecimiento en estanterías o colgados, una cantidad importante de sacos de tela, coloristas unos, blancos otros, con iniciales bordadas los más y hasta algunos con delicadas y primorosas puntillas, se exhibían asomando por su abertura las puntas de doradas y crujientes barras de pan.

Hoy ha sido el movimiento de conservación del medio ambiente, el que hace regresar esta práctica en favor de evitar el impacto ambiental de los plásticos, de difícil reciclaje. Sería bueno trasladar esta iniciativa a cualquier compra, con especial firmeza en los productos de alimentación.

Según los controles estadísticos, se tiran a la basura más envases, de todo tipo, que residuos orgánicos, lo que da una idea de lo difícil que se pondrá, dentro de unos años, la eliminación o reciclaje de las basuras, especialmente en las grandes ciudades.

Poner freno a esta situación corresponde a todos y evitar la proliferación de ‘Toneladas de plástico’ debe ser una medida bien recibida que hoy empieza por el envoltorio del pan, pero que debe continuar en otros contextos.

Quizás algún nostálgico, entre los que me cuento, vuelva a comprar el pan en las ‘panaderías’ por ver tan entrañable imagen complementada por el deambular de estos sacos aportando de nuevo colorido a las calles y barrios de la ciudad. ¡Bienvenido, de vuelta a casa!

Paseando por Valencia - El Ventanuco

Jueves, 3 de Julio de 2008

Valéncia hui, diario de la Comunidad Valenciana, en su edición del viernes
día 30-05-08 y en ‘El Ventanuco’ del escritor, Francisco Ponce Carrasco, publica este interesante articulo.

Paseando por Valencia

Me encuentro en la Alameda cuyos árboles preñados de hojarasca cantan al movimiento de la brisa primaveral. Llego al puente de las flores, que como siempre esta exultante de colorido, sigo caminando hasta al antiguo ‘mercado de colon’, de estilo modernista, construido entre 1914 y 1916, la estructura metálica le aporta fortaleza, la piedra solemnidad y el mosaico hermosura en la reproducción de escenas valencianas de primeros de siglo pasado. Es un gran acierto la actual reconversión en zona lúdica.

Puente de las flores de Valencia

Me adentro por la calle de Isabel la Católica para detenerme en la ‘Galería Estil’, unas bonitas pinturas han llamado mi atención, son del artista Jesús Barranco, experto en entornos rurales, sus casas de persianas bajadas, cúpulas tabaco o azules de templos que despuntan sobre multitud de tejados ocres, se combinan en un entorno placentero.

Jesus Barranco en Galeria Estil

En la calle de Colon a la altura de los grandes almacenes, personas entregadas a la sociedad de consumo, el rugir de los motores, la impertinencia de algún claxon que hace sonar un conductor nervioso, conforman el bullicio de la zona. La Policía Local se ocupa de la gran cantidad de motos, que aparcadas encima de las aceras, representan un atractivo objetivo de sanción. Dieciocho agentes y cinco coches policiales he contado, hasta llegar a la calle de Xàtiva.

Resuelvo tomar un taxi, viene uno con la luz verde doy un paso decidido y levanto la mano, sigue su camino, esta ocupado, me confundió el sol que refleja en el indicador del vehiculo dando la impresión de libre. Una sensación de ridículo me invade. Ahora viene uno despacio hacia mi, el profesional instinto del conductor le avisa de mis intenciones… ¡Buenas tardes! Me acerca a… ¡No faltaría más!