Archivo de la categoría "El Ventanuco"

Viejas noticias - El Ventanuco

Domingo, 13 de Julio de 2008

Valéncia hui, diario de  Valencia y provincia ,
publica el lunes 9 de junio, 2008 el siguiente artículo del escritor:

Francisco Ponce Carrasco.

Viejas noticias

Tengo la rareza de leer periódicos antiguos. Revisión de marchitas noticias que siempre consiguen hacerme revivir la carga de expectativas e incertidumbres asociadas con acontecimientos ya pretéritos. Más que un aficionado a la investigación de hemeroteca, me siento como una persona cuya objetividad es invadida por una aterradora perplejidad ante ciertos hechos.

Esta manía me sirve para desvelar la falsedad existente en la clase política en general y autonómica en particular que diariamente llena con sus declaraciones las ediciones de tantas publicaciones periodísticas. Son aquellos que suman sus voces al coro de una valenciania, dentro de la más pura conveniencia y que al confrontar sus múltiples manifestaciones pasadas y presentes, estas aparecen llenas de claras contradicciones entre si y más todavía con los hechos. Su proclamado amor por la defensa de los intereses de la comunidad, señas de identidad y apoyo a lo valenciano se diluye. En demasiadas ocasiones para salvar la piel dicen lo que conviene en el momento, así con esa ambigüedad de caminar entre ‘Dios y el Diablo’ siempre pueden intentar alegar una defensa. No cabe duda de que hay políticos que menosprecian la memoria de sus votantes.

Las instituciones giran como una veleta en el sentido del viento más favorable y otorgan a su capricho el reparto de héroes y villanos. Descansen, pues, para siempre, en la eterna quietud de un viejo baúl, promesas olvidadas. ¡Que no se atreva nadie a revisar líneas tan heréticas!

Así las cosas estoy seguro que algunos políticos quisieran borrar pasadas actuaciones que hoy solo pueden justificar poniendo cara de “yo no he sido”.

Ya lo dijo el poeta malagueño Manuel Alcántara: “Lo curioso no es cómo se escribe la historia, sino cómo se borra”

El saco del pan - Valéncia hui

Martes, 8 de Julio de 2008

Valéncia hui, prestigioso periódico  de Valencia,
publica el día 06 de junio, 2008 el presente artículo del escritor ,
Francisco Ponce, con la tradicional cabecera ‘El Ventanuco’.

El saco del pan

Hace unos años era costumbre, casi un ritual, el que las amas de casa pasaran a primera hora de la mañana por la panadería a dejar su ‘saquito del pan’ para que le pusieran y guardaran su encargo que más tarde recogían a la vuelta del mercado o de otra ocupación.

Una imagen que conservo con cierta añoranza, añadida al aroma del pan recién elaborado, es que en un lado del establecimiento en estanterías o colgados, una cantidad importante de sacos de tela, coloristas unos, blancos otros, con iniciales bordadas los más y hasta algunos con delicadas y primorosas puntillas, se exhibían asomando por su abertura las puntas de doradas y crujientes barras de pan.

Hoy ha sido el movimiento de conservación del medio ambiente, el que hace regresar esta práctica en favor de evitar el impacto ambiental de los plásticos, de difícil reciclaje. Sería bueno trasladar esta iniciativa a cualquier compra, con especial firmeza en los productos de alimentación.

Según los controles estadísticos, se tiran a la basura más envases, de todo tipo, que residuos orgánicos, lo que da una idea de lo difícil que se pondrá, dentro de unos años, la eliminación o reciclaje de las basuras, especialmente en las grandes ciudades.

Poner freno a esta situación corresponde a todos y evitar la proliferación de ‘Toneladas de plástico’ debe ser una medida bien recibida que hoy empieza por el envoltorio del pan, pero que debe continuar en otros contextos.

Quizás algún nostálgico, entre los que me cuento, vuelva a comprar el pan en las ‘panaderías’ por ver tan entrañable imagen complementada por el deambular de estos sacos aportando de nuevo colorido a las calles y barrios de la ciudad. ¡Bienvenido, de vuelta a casa!

Paseando por Valencia - El Ventanuco

Jueves, 3 de Julio de 2008

Valéncia hui, diario de la Comunidad Valenciana, en su edición del viernes
día 30-05-08 y en ‘El Ventanuco’ del escritor, Francisco Ponce Carrasco, publica este interesante articulo.

Paseando por Valencia

Me encuentro en la Alameda cuyos árboles preñados de hojarasca cantan al movimiento de la brisa primaveral. Llego al puente de las flores, que como siempre esta exultante de colorido, sigo caminando hasta al antiguo ‘mercado de colon’, de estilo modernista, construido entre 1914 y 1916, la estructura metálica le aporta fortaleza, la piedra solemnidad y el mosaico hermosura en la reproducción de escenas valencianas de primeros de siglo pasado. Es un gran acierto la actual reconversión en zona lúdica.

Puente de las flores de Valencia

Me adentro por la calle de Isabel la Católica para detenerme en la ‘Galería Estil’, unas bonitas pinturas han llamado mi atención, son del artista Jesús Barranco, experto en entornos rurales, sus casas de persianas bajadas, cúpulas tabaco o azules de templos que despuntan sobre multitud de tejados ocres, se combinan en un entorno placentero.

Jesus Barranco en Galeria Estil

En la calle de Colon a la altura de los grandes almacenes, personas entregadas a la sociedad de consumo, el rugir de los motores, la impertinencia de algún claxon que hace sonar un conductor nervioso, conforman el bullicio de la zona. La Policía Local se ocupa de la gran cantidad de motos, que aparcadas encima de las aceras, representan un atractivo objetivo de sanción. Dieciocho agentes y cinco coches policiales he contado, hasta llegar a la calle de Xàtiva.

Resuelvo tomar un taxi, viene uno con la luz verde doy un paso decidido y levanto la mano, sigue su camino, esta ocupado, me confundió el sol que refleja en el indicador del vehiculo dando la impresión de libre. Una sensación de ridículo me invade. Ahora viene uno despacio hacia mi, el profesional instinto del conductor le avisa de mis intenciones… ¡Buenas tardes! Me acerca a… ¡No faltaría más!

Valéncia hui – La curiosidad

Jueves, 26 de Junio de 2008

Valéncia hui, diario de la Comunidad Valenciana,
publica el martes 27-05-08 el artículo de Francisco Ponce,
LA CURIOSIDAD, bajo la cabecera ‘El Ventanuco’ del escritor.

La curiosidad

Un jubilado entrado en años, se cansó de mirar las obras públicas desde la valla, junto a otros ociosos al tiempo que ponían ‘verdes’ a los trabajadores, y se dedicó a pasearse de farmacia en farmacia por toda la capital y periferia, para observar cómo tomaban la tensión a los clientes.

Se había aficionado casi por casualidad, un día que bajó a comprar aspirinas y se encontró con un vecino que tenía el brazo dentro de un aparato medidor de presión arterial de esos electrónicos, con sus danzarines e hipnóticos números.

Con disimulo tomaba notas en una diminuta libreta y pudo, al cabo de unos cuantos meses, observar que el número de hipertensos en su ciudad era casi alarmante, cosa que no dejaba de comentar a familia, amigos y especialmente, a los desconocidos con los que se tropezaba en las mismas farmacias. “Ya ve, este chico tiene la máxima en quince coma siete, a pesar de lo joven que todavía es”.

El único inconveniente que tenía aquella práctica, un tanto maquiavélica, que le distraía y divertía era que cuando el farmacéutico le preguntaba qué deseaba, no podía limitarse a contestar que sólo estaba mirando, como si se paseara por una librería o una tienda de ropa, así que acabó dejándose una fortuna en preservativos que era lo único que compraba, en un presuntuoso intento, por dejar en buen lugar su virilidad.

Satisfecha su curiosidad, abandonó esta peculiar tendencia, y hoy su mayor preocupación consiste en que hacer con tantas cajas de profilácticos.

Acudamos a la cita del novelista Enrique Larreta: “Es verdad que cuando se pasan los setenta años, son muy pocas las cosas que nos parecen disparates”.

Valéncia hui - Perros y perrerias

Sábado, 21 de Junio de 2008

Valéncia hui, diario de amplia difusión en la Comunidad Valenciana,
publica el día 19-05-08 el presente artículo del escritor:

Francisco Ponce Carrasco,
en su sección ‘El Ventanuco’.

Perros y perrerias

Hoy mi propuesta es que hablemos de perros. Después de todo, no será tiempo perdido el que dediquemos a este animal, ‘fiel amigo del hombre’, si bien en ocasiones se le paga su lealtad con la más negra de las ingratitudes. Al fin y al cabo da igual ocuparse de ciertos humanos y sus actos para con los animales, que de los perros y sus perrerías.

En las últimas décadas (quizá para compensar soledades) ha crecido la afición por tener estos animales domésticos que sirven de entretenimiento a sus dueños y de juego a los niños, siendo también de provecho para custodiar almacenes y casas de campo entre otras.

Sin embargo disfrutar de la compañía de un perro no es solo sonreír las travesuras cuando este es cachorro, el animal se hará grande, se le debe cuidar con todos los requisitos en materia de ordenanza municipal, sobre protección y tenencia de los mismos.

Cachorro de perro

Cuando se le baje a la calle, será atado y su propietario provisto de bolsas de plástico u otros medios para recoger sus excrementos, esto último, a mi juicio, se incumple con demasiada frecuencia, basta con ver como están algunas aceras de nuestra ciudad. Tampoco es de recibo bajarlo al garaje comunitario, para estos menesteres, por comodidad de su dueño.

Las estadísticas señalan aumentos de abandonos en verano. Se estudia implantar que la pena por ello, sea igual a la del maltrato. Si acude a su mente la pérfida intención de hacerlo, su conciencia se lo reprobara el resto de sus días. En el caso extremo de que una situación personal desfavorable, le obligue a separarse de su perro, consulte con la asociación protectora de animales. ¡Piénselo!

La cara del comercio justo

Martes, 17 de Junio de 2008

El presente articulo, bajo el titulo Café Ecológico a sido publicado en el periódico Valéncia hui
el día 23-05-08 en la columna
‘EL VENTANUCO’ del escritor Francisco Ponce.

 

En el pequeño poblado de casas encaladas, sobre el estrecho lomo de una serranía, en medio de cafetales que tiene todos los matices del verde bruñido por la luz radiante del trópico, se conforma un panorama que no cabe en los ojos y que inunda el alma. Este es uno de los lugares donde se cultiva el ‘café ecológico’, que actualmente se esta demandando en Europa.

Valle cultivado de plantas de cafe

Un café ecológico es aquel que ha sido cultivado, libre de abonos químicos y pesticidas de síntesis. En su defecto, el tipo de abonos utilizados son de origen orgánico, en muchos casos se reutilizan las matas y hojarasca de la propia planta tras un proceso de ‘compostaje’. La recolección y posterior selección del grano es manual.

Flores de cafe

El cultivo se realiza ‘bajo sombra’, esto significa que no se ha deforestado ninguna zona para cultivar los cafetos (nombre del árbol que produce el café). El transporte debe de realizarse en medios autorizados, limpios y no contaminantes. Cuando el producto pasa a la industria tostadora, sigue exactamente el mismo proceso que los otros tipos de cafés. Este último paso debe ser auditado por la agencia reguladora quien formaliza todos los registros que conforman la ‘historia del producto’ (trazabilidad).

Frutos de cafe

Aunque el 70% del comercio mundial del café tradicional está controlado por las multinacionales, es posible encontrar ‘nichos’ de mercado donde productores y consumidores se ponen de acuerdo directamente.

La cara del comercio justo

Uno de estos es el conocido como ‘Comercio Justo’. Cuantitativamente la masa de capital que mueve es muy pequeña (comparada con el movimiento de los mercados convencionales), el valor cualitativo que tiene esta forma de comerciar solidaria y recíproca es inmenso y prometedor, si bien se precisa para ello, un alto concepto de los valores humanos.