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La Plena de Ponce

Domingo, 30 de Diciembre de 2007

Francisco Ponce escritor español, en ocasiones, tiene la tentación de buscar cosas curiosas relacionadas con su apellido, que enriquecen el conocimiento y valen para descubrir algo tan bello como lo que sigue:

La plena, es un género musical popular de Puerto Rico. Existen varias teorías sobre cómo y cuando se creo la plena. La más popular sobre el umbral de la plena es que se originó en la ciudad de Ponce, en la costa sur de Puerto Rico, alrededor del 1920. Sin embargo, estudios y datos de algunos historiadores sitúan este hecho sociológico, sobre el año 1875.

Bailando el genero musical popular de Puerto Rico

Lo que sí está claro, es que este género musical tiene raíces en la música y baile africana. Las plenas llegaron a ser populares en la primera parte del siglo 20 en las áreas de caña por la costa de la isla. La variada expresión musical de la población de esclavos, la gente común, y de la clase alta, forma el contexto para el nacimiento y el desarrollo de la plena. Además de tener sus raíces musicales y sociales en África oriental, la plena también fue influenciada por la música del jíbaro, basadas en las tradiciones de España y Marruecos, y en la música de los salones de baile al estilo de Europa. Esta mezcla tan heterogénea le da la singularidad de ser música del pueblo y para el pueblo.

Las letras de La Plena trata de eventos actuales

Las letras de la plena tratan de los eventos contemporáneos y por lo tanto, se dice que es el “periódico cantado”. Los intérpretes recitan las noticias del día y satirizan a los políticos locales o cantan los acontecimientos de última hora. Las plenas están repletas de ironía penetrante. Pero no todas las plenas son históricamente significativas o tienen el comentario social como su tema. Algunas son divertidas, o personales, juguetonas o simplemente picantes. Pero sean temas de protesta o una diversión alegre, la plena sigue siendo una parte importante de la expresión de la comunidad.

Con relación a su puesta en escena, La plena, se puede bailar, pero en contraste con la bomba, la letra y la melodía evocan mayor sentimiento y adquieren más importancia. La coreografía es bien sencilla son parejas de bailarines que danzan juntos, o por separado.

Grupo de bailarines danzan La Plena

Los panderos son los instrumentos típicos de la plena. Un conjunto completo de plena requiere tres panderetas. Además, se utilizan dos tambores que también son típicos en la instrumentación de la plena. Uno se llama la ‘seguidora’, que provee la fundación rítmica, y el segundo, que tiene el rol principal, llamado un ‘requinto’ que refuerza y acentúa porciones de la estructura rítmica del texto en una canción y que también se utiliza para las descargas. Otro instrumento importante en la plena es el ‘güiro’, que principalmente se usa para tocar un ritmo fijo, también se puede utilizar para solos. Algunos conjuntos utiliza un ‘cuatro’ una guitarra, y un tambor en ocasiones una maraca sola.

Ilustraciones del autor.

Isla de Burano

Martes, 20 de Noviembre de 2007

En uno de sus frecuente viajes por Italia, relacionado con su trabajo; Pascual y Francisco tuvieron la ocasión de ‘escapar’ a conocer la bonita localidad de Burano.

Vista de uno de los canales de la ciudad de Burano

Allí los colores polícromos de sus edificaciones, balcones con flores, el reflejo quebrado de las barcas sobre el agua, la ropa tendida al sol en plena calle, te transporta a lomos de la lejana ‘tarantela napolitana’, encubierta tras el silencio, para dotar el lugar de sosiego.

Existe una antigua tradición en las ciudades portuarias caso de Burano en Italia, el barrio La Boca-Buenos Aires en Argentina, Valparaíso en Chile, Villajoyosa-Alicante en España, por citar algunos en donde se respira una atmósfera colorista muy particular.

Casas tipicas de la ciudad de Burano

Recuerdo haber escuchado a un viejo lobo de mar contarme, que en tiempos pasados, al arribar los barcos de pesca a puerto, los diferentes y llamativos colores de las fachadas les permitían desde lejos avistar mejor su hogar, donde los suyos, les esperaban con regocijo. Estoy seguro que hace unos años esto guardaba sentido y tenía visos de certeza, quizás ahora solo es un vivo testimonio.

Quisimos dejar constancia de nuestra visita y posamos junto al busto de la persona más insigne del lugar. Baldassare Galuppi que nació en esta isla del lago Veneciano, en 1729 gran compositor que con su ópera ‘Dorinda’ escalo hacia el éxito.

Visitando la isla de Burano

Este célebre, que sobre 1740 fue designado director de música de la obra ‘Ospedale dei mendicanti’, trabajo en San Marco de Venecia y fue nombrado maestro ‘di capella’, reconociéndole así como el mejor músico de la zona, siguió su carrera en Londres y desde 1756 al 1768 estuvo en San Petersburgo a disposición de Catalina II de Rusia.

Castellnovo con encanto

Lunes, 3 de Septiembre de 2007

Acudimos a un entrañable amigo para que nos enseñe su pueblo, desde la perspectiva de lo íntimo, peculiar, fuera de las rutas conocidas, para sustanciar mejor su sortilegio.

Comenzamos la mañana. Desde su terraza nos muestra una panorámica de la parte trasera de la iglesia, cuyas cúpulas añil resaltan sobre el cielo que amaneció luminoso.

Perspectiva de la Iglesia de Castellnovo

Recorrimos, entre otras las calles Conde, Del Carmen, La Costera, empinadas y angostas que nos introducen en el Castellnovo de los sentidos y reminiscencias árabes, cada rincón es digno de fotografiar para que en la retina quede su notable impronta, junto al colorido de sus balcones engalanados con flores naturales que con mimo cuidan sus dueños.

Calle en cuesta de Castellnovo

Calle del Carmen en Castellnovo

Un magnífico chaflán de una casa restaurada, respetando en parte la edificación tradicional del lugar, nos muestra un esplendido balcón de recia madera. Vigilante un farol pone una peculiar nota, tanto por el día como en la noche.

Calle del Conde en Castellnovo

Un muy antiguo mirador que el tiempo ha deteriorado nos da fé de la casa señorial que lo soporta.

Mirador casa señorial de Castellnovo

Justo bajo de él, en la calle Morajet, se encuentra la única acequia descubierta todavía y utilizada como ‘lavadero’ que ha resistido a la modernidad, antaño por dentro del pueblo existían unos cuantos lugares como este, de dimensiones mayores, donde las mujeres acudían a fregar los utensilios de cocina o lavar alguna prenda, también servía para unir en fluida y grata conversación a las señoras.

Antiguo lavadero de Castellnovo

En Castellnovo los lugareños aprecian el agua clara y rápida que por allí discurre y me explican que su nacimiento se encuentra en la ‘Fuente del Lugar’ que por el río ‘chico’ baja de la Sierra Espadan, naciendo en las estribaciones de Algimia de Almoracid. Es también conocida en Peñalba (antes Carrica) y en Segorbe como: Fuente de los Gallos.

Esta agua abastece los servicios del pueblo. Cuenta la tradición que cada año, en enero y en periodo de luna menguante, se llenaba la cisterna de origen árabe con capacidad para 200.000 litros, que todavía existe, y permanecía allí todo el invierno con el fin de que luego en verano, cristalina y fresca sirviera para llenar botijos y cántaros de los habitantes de la localidad. En la puerta, el encargado de custodiar y mantener en condición salubre la Cisterna, tenía siempre un botijo disponible para ofrecer a quien por allí transitara. Para intentar situar la época, Feliciano Monzón apostilla “Yo tengo ochenta y tres años y mi padre ya me lo contaba así”.

En la actualidad dentro del pueblo existen varias fuentes donde puedes gustar su fresco chorro.

Fuentes de Castellnovo

Fuentes San Jose de Castellnovo

La plaza del Olmo cuyo centenario árbol de la familia de las Ulmáceas (Ulmaceae), se muestra exultante exhibiendo su grandeza en volumen, frondosidad y recuerdos. Data de 1812 y pone un emblemático carisma de magnificencia y solaz que hacen aflorar a la mente historias románticas en las verbenas que a sus plantas se celebraban. Refugio de generaciones hace que los mayores provistos de bastón y sentados a su sombra rememoren tiempos mozos, mientras lanzan alguna mirada furtiva a las jovencitas de ombligo al aire que en la actualidad por allí circulan, al tiempo que los más ‘peques’ corren, gritan y juegan en rededor.

Olmo centenario de Castellnovo

La Iglesia de los Santos Reyes construida entre 1600 y 1730 venerada con fervor por los habitantes de esta noble villa, tiene una puerta antiquísima que en la reciente remodelación de la Iglesia se quiso mantener como enseña de su larga historia.

Puerta conservada de la iglesia

Subiendo hacia el castillo por la parte menos frecuentada puedes ver las uvas de mesa embolsadas. Una casa muy singular típica y de las más antiguas en cuyo fondo se divisa una de las dos Ermitas que Castellnovo tiene consagrada a San Antonio y a San Cristóbal.

Ruinas del castillo

Uva de mesa embolsada

Casa antigua de Castellnovo

En el recorrido te tropiezas con la carnicería German que se trasmite de generación en generación, siendo esta la tercera. Aquí puedes abastecerte de buenas ‘chuletas de cordero’ para asar en ardiente parrilla.

Carniceria German

Pocos caballos de trabajo, con su carro, existen hoy en los pueblos del Alto Palancia, este medio de acudir al campo es una estampa de añorado recuerdo. Abusando de nuestro guía acudimos a casa de su hermano Antonio para que nos muestre, con toda probabilidad, la única caballería que en el corral de la vivienda se conserva y utiliza en Castellnovo.

Caballo de trabajo

Carro

Podemos ver un ejemplar de largas crines y el carro, donde al alba Antonio ‘engancha’ y sale a cuidar sus cultivos. No puedo dejar de sentir cierta nostalgia de los tiempos de adolescente que pase en esta villa, donde sus gentes siguen - en eso no han variado ni un ápice - siendo afables y generosas con sus visitantes.

Amenazando lluvia en Castellnovo

De regreso a casa sabedores de lo mucho que nos quedó por contar, bajo un cielo que amenaza tormenta nos acoge el paisaje de partida, unas gotas de lluvia que comenzaron a caer pondrán en el ambiente la fragancia de huertos y campos mojados, perfume por el que siento especial atracción.

Santa Eulalia del Campo (Teruel)

Miércoles, 29 de Agosto de 2007

Tres torres doradas sobre campo blanco figuran en su escudo. Algunas fuentes la vinculan al escudo de la familia noble, Heredia o Fernández de Heredia, que consta en los documentos de la época después de la conquista de Teruel desde el siglo XIII al siglo XVI.

Panoramica de Santa Eulalia del Campo

En cualquier caso dejaremos que los estudiosos desvelen pacientemente su rica historia que como sucede en muchas localidades próximas, atrapa curiosa y placentera, al adentrarse en su pasado.

Mi intención no es otra que deslizarme de puntillas, unos cuantos años atrás. 1920 y hasta 1980 fueron otras tres torres imaginarias las que dieron vigor a esta agraciada localidad: El río Jiloca. El cultivo de la remolacha. La fábrica de molienda para su transformación en azúcar. Sesenta largos años de pujanza que atrajo mucha mano de obra de otras zonas de España, compartiendo riqueza en el amplio valle que regaba con sus cantarinas aguas el Alto Jiloca.

En 2007 Santa Eulalia del Campo sigue siendo una bella localidad con gente amable y acogedora, en su mayoría entradas en años, eso si, que recuerdan con nostalgia sus épocas de juventud.

En sus campos se cultivan cereales que con su manto verde, verde intenso, visten la comarca hasta que en mayo-junio lo cambian a refulgente dorado, víspera de la recolección de la mies. Esta podría ser una de las torres gualdas, las otras dos siguen ahí, en debilitado y contradictorio testimonio a la vez que emblemático. El Jiloca cuyo exiguo caudal es demostración de la sequía generalizada que acucia algunas zonas de nuestro país.

Chimenea de la azucarera

La elevada chimenea de la antigua azucarera con sus 60 metros de altura, emerge orgullosa de su pasado, haciendo de faro sobre el ventoso valle.

La Virgen del Molino, en su Ermita que fue terminada en 1772 sobre una anterior construcción del siglo XIII. Uno se atreve a formarse la idea de que en el escudo su fondo, campo de albura, es desde este Santuario, testigo límpido de todos los acontecimientos.

Puerta de entrada a la Ermita Virgen del Molino

En la más rabiosa actualidad que marca el espacio tiempo de veinte días pude contemplar la singular Ermita de muros de mampostería, por fuera, vestida de gala floral y exuberante vegetación que hacen de este lugar un vergel. Terreno adecuado para el solaz, la tranquilidad y para guisar una buena ‘paella’ o ‘caldereta’ de cordero de la tierra, ¡porque no!

Pedro Fuertes Hernandez y Francisco Ponce Carrasco

Me acompaño la suerte al encontrar allí a Pedro Fuertes Hernández, actual Concejal Delegado de Limpieza Parques y Jardines. ¡Enhorabuena amigo! por el magnifico entorno de esta Ermita.

También ostenta el cargo de Secretario de la Hermandad Virgen del Molino, lo que me sirvió para obtener alguna información al respecto de la misma.

Vista lateral de la Ermita Virgen del Molino

Dentro de la Ermita se encuentra el Altar Mayor, de estilo barroco, con imágenes en madera de 1722 y en el centro la Virgen del Molino, de estilo neoclásico y siglo XIX. Muy importante es el Camarín, con azulejos de 1790 que representan una escena de Judith.

Retablo de la Virgen del Molino

La Virgen del Molino me inspiro desde el primer momento un fervor de difícil explicación, lo que me animó a realizar esta sencilla composición-retablo que conservo en mi domicilio

México lindo - ‘La Columna’

Miércoles, 29 de Agosto de 2007

La Columna”, sección del escritor Francisco Ponce Carrasco para la revista Horticultura, en su número 159 del mes de marzo del 2002, se publica el artículo “México lindo”. Hoy, el escritor mantiene que a su juicio y por fortuna, estos parámetros todavía siguen vigentes.

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México es uno de los países más atractivos del área hispanoamericana. Su riqueza paisajística, cultural y amabilidad de sus gentes, lo hacen objetivo del visitante que cada día toma más interés por conocerlo.

Mariachis en el Mexico lindo

Pero junto a esta belleza que siempre es grata admirar, se producen en México unas posibilidades de negocio inmensas para los empresarios, gracias a su buen momento de recuperación interna, así como a unas condiciones que se dan por el buen ‘feeling’ que existe con Europa y especialmente con España. México es actualmente la puerta de entrada para acceder con los productos en los mercados de Estados Unidos.

Si hablamos de un sector, la Agricultura, por poner un ejemplo es en la zona norte y centro de México donde se han desplazado muchos cultivos que cada día se incrementan.

Los organismos oficiales de ambos países, llevan trabajando intensamente a nivel nacional y autonómico, tanto en el ámbito institucional como comercial, con el fin de conseguir acuerdos que permitan a las empresas españolas entrar en este inmenso mercado y consolidarse. Por todo esto no es nada extraño ver como sociedades de diferentes sectores miran de reojo la posibilidad que ofrece este país.

La Columna en el Mexico lindo

Sin embargo todo se mueve muy lento y la pregunta podría ser, si el paraíso de oportunidades de negocio ¿Es tan cierto? Lo que sí que parece un fenómeno incuestionable es la ilusión que genera entre los industriales redescubrir América.

Quizá ocurra lo que dijo VOLTAIRE «Si alguna vez ves saltar por la ventana a un banquero, salta detrás, seguro que hay algo que ganar» De cualquier forma nunca estará de sobra un buen paracaídas, por si acaso.

Tiempos de recuerdo - Enrique Ponce

Miércoles, 29 de Agosto de 2007

Frente al Coso Taurino de la calle Játiva existía un café de mesas de mármol veteado en gris, pie de forja, en rededor sillas negras con asientos desgastados, era el último café, que en la zona, resistía la implacable modernidad.

Cafeteria frente a la plaza de toros

En ocasiones me reunía con mi amigo Colomer, entusiasta de la fiesta de los toros y gran artista del pincel, siempre andaba con un rotulador y pintaba sobre cualquier superficie medianamente clara, temas taurinos. Su profesión con tintes de bohemia, consistía en ilustrar carteles de las corridas de toros. Parecía que todo el arte del toreo estaba en su mente y lo hacia con frecuencia desde su fecunda imaginación, alimentada por la visión de innumerables corridas de toros a las que asistía. Algo entrado en años, cuando me hablaba de este tema – pocos otros abordaba - lo hacía a conciencia sabiendo lo que decía era ‘un maestro en tauromaquia’.

Aquel día al tiempo que tomaba una servilleta de papel y garabateaba, me dijo con su buen talante y natural magnificencia.

  • Paco, se esta ‘cociendo’ un torero de la tierra que será figura en nada y por muchos años, ¿sabes? se llama como tu, Ponce y te digo que arrasará.

Por afinidad del apellido, yo también había escuchado los halagos que los entendidos hacían de Enrique Ponce, ¡bueno! podría presumir de parentesco, si como parecía cuajaba.

Dibujo de toros en la dehesa

Colomer tenía conversación para rato y si intentabas interrumpir su magisterio, se enfadaba un tanto. Se hizo la hora de marcharnos, por el rabillo del ojo había observado su dibujo rápido y seguro. Al levantarnos hizo intención de romperlo arrugando la servilleta, lo detuve cogiendo su muñeca y le dije.

  • Esto no lo puedes romper, ¡me lo quedo! – ni siquiera le pregunté.
  • Pero…si son unos apuntes de nada.
  • No, Colomer esto es arte que aflora de tu interior.

Hizo una mueca y me lo entregó. Hoy figura como recuerdo en mi pinacoteca sencillo, espontáneo y con una firma de rotulador diferente, al poco, y antes de enmarcarlo hice que me lo firmara, con el ‘boli’que tenía más a mano.