Archivo de Marzo de 2007

¡Cosa fina! -Fallas-

Martes, 13 de Marzo de 2007

A primeros de marzo, los falleros héroes de la fiesta más típica y valenciana, suben pisos y más pisos, los vecinos -los más- dan lo que pueden, otros lo que quieren, en “la replegá pá la falla” y otros les sueltan algún descaro; pero como todo entra en el programa aguantan el chaparrón, la cosa es hacer la falla.

Dibujo replega

- Rin…Rin…Rin…
- Ya…están de nuevo por aquí.
- Con permiso señora, somos los falleros.
- Si, ya hemos oído las tracas y el “chin-tachin” de la charanga…que esta tocando en la calle.
- Si tuviéramos más dinero hubiésemos traído la sinfónica, pero…
- ¿Ustedes…vendrán…?
- Si señora, a lo de todos los años, o sea, a por la voluntad “pá” la falla.
- Pues la voluntad de mi marido y la mía, sería que no hubiesen fiestas.
- ¡Señora!… ¿usted se imagina a Valencia por San José sin música sin flores, sin falleras, sin ofrenda, sin pólvora…es decir sin fallas…? Estaría muy triste.
- Mejor más tranquilos.
- Pues sus hijas el año pasado por estas fechas hicieron “chas” los balcones.
- Chon, Lon y Pipona, si se asomaban a los balcones, era por ver cuando terminaban las fiestas, que nos prueban menos que, las sardinas de bota.
- A ustedes lo que no les “prueba” es gastarse los euros…
- ¡Insolentes!… ¡mal educados!…¡¡POMM!!
- “Pepet…quina portá”
-“¡Si mos arrepleguen el nas!”, nos lo hacen más chato que una castaña.

Charanga

…los acordes de “Paquito el chocolatero” ponían en la calle el tono alegre y festivo. Las falleras ataviadas con su espléndido traje regional repartían banderas de papel, con la ‘Senyera’. El porrón alzado vertía su chorrillo de vino con gaseosa, refrescando las gargantas de músicos y falleros.

Cuento para jubilados

Domingo, 11 de Marzo de 2007

Luego de pasar por innumerables controles electrónicos, preguntó a un portero de uniforme azul marino con botones dorados, que sentado en una pequeña mesa hacía crucigramas:

- ¿Tiene usted la amabilidad de indicarme cual es el despacho del señor Antunez?
- Por aquel pasillo verde, cuarta puerta a la derecha. – contestó lacónico el portero, sin dignarse a mirar a quien tan cortes le preguntaba.

Se dirigía Don Rufino al despacho señalado, cuando se encontró con un empleado que salía de una de las dependencias más próximas.

- ¿Cómo? – dijo el caballero, haciendo la más hiperbólica exclamación de asombro.
- ¿Qué le trae por esta modesta casa al muy alto y poderoso señor Presidente del Tribunal Supremo de Justicia?
- Un pequeño asunto – respondió Don Rufino, y ambos personajes continuaron hablando unos momentos.

El portero, al escuchar las primeras palabras del dialogo, se levantó súbitamente como impulsado por un resorte, al tiempo que guardaba su crucigrama en un cajón de forma apresurada. Alcanzando a Don Rufino se plantó ante él con la cabeza tan baja, que la barbilla se le clavaba en el pecho y gimoteo.

- ¡Señor, poderoso señor: perdóneme usted! Reconozco que he cometido un grave, gravísimo error; yo no sabía quien era su excelencia, le confundí con alguno de los “hombrecillos” que vienen por aquí.
- ¿Qué es lo que me dice usted? – contestó atónito Don Rufino.
- Perdóneme su señoría, que soy un bruto; no tengo olfato… ni visión… acepte mis disculpas.
- Pero… ¿que dice buen hombre? ¡si no me ofendió en nada!, además no soy lo que se figura. Lo he sido; pero ahora no soy más que un modesto jubilado.

Casa del jubilado

- ¿Un jubilado? – exclamó el portero, abandonando su pose sumisa.
- Por aquel pasillo verde, cuarta puerta a la derecha. ¡Ah! y ¡pida permiso para entrar!

El ventanuco

Domingo, 11 de Marzo de 2007

El Ventanuco” toma forma, gana solidez y presencia. Todo gracias a ustedes los lectores y seguidores que prestan tanto su apoyo al periódico, como a mi sección.

El diario Valéncia hui, crece se expande y día a día esta más solicitado, abriéndose camino en la sociedad de la Comunidad Valenciana y algún “pinito” en las provincias limítrofes.

El Ventanuco, en Valencia Hui

La dicha de un escritor no es otra que la de verse editado y sentirse leído, lo que se viene produciendo últimamente, hasta el punto que en el mes de febrero 2007 se han incrementado el número de mis artículos.

Desde este otro Ventanuco que es Internet, deseo agradecer los acuerdos alcanzados con el rotativo Valéncia hui, así como el apoyo de quienes me escriben comentando sus impresiones sobre mis trabajos, a todos se les responde, como no podría ser de otra manera, para quienes dedican su tiempo a seguirme y enviar sus opiniones. Sinceramente, ¡Gracias!.