Archivo de Noviembre de 2007

Pasión entre sabanas

Martes, 27 de Noviembre de 2007

Una suave y húmeda lengua de viento fresco, recorrió todo su cuerpo de ropa desvestido. Se despertó y pudo ver el movimiento de las transparentes cortinas como alas de paloma blanca. El balcón de la terraza entre abierto le saco de su placido reposo.

Una vez más se percató de que estaba en un hotel de alguna ciudad desconocida para ella. Al fondo, una terraza cuya barandilla de hierro forjado y baja altura sujetaba unas jardineras con flores de color rojo sangre. Descubrió que él estaba allí, asomado al pequeño balconcillo, de espaldas y desnudo.

Ventana entre sueños obsesivos

Siempre supo que sería su eterna amante, que el estaba casado, y lo único que le ofrecía eran escapadas de vez en cuando…nada podía esperar y esto la enfurecía.

Quizá era el momento. Con lentitud se deslizó entre las sabanas, descalza, saldría a la terraza, sería suficiente un ligero empujón para precipitarlo al vacío desde la planta veinte de aquel hotel cuyo nombre ni siquiera recordaba.

El resto sería fácil… ¡Resbaló y su corpulencia le impidió guardar el equilibrio!

La blonda de las cortinas acarició su piel, con sutil sigilo avanzó, a cada paso el aire se le hacia más espeso y su corazón latía acelerado, estaba dispuesta a poner fin a esa farsa de años perdidos, limitantes de otras esperanzas. Su mirada se concentró sobre aquella fuerte espalda. Levantó los brazos abriendo las palmas de las manos, un impulso solo uno, pero certero, lo lanzaría al vacío.

Después escucharía el murmullo de la gente en la calle, subirían a darle la mala noticia, ella regresaría al lecho, extenuada, fingiría que dormía.

Entre sabanas

Súbitamente el se giró y la vio sobre la cama con su delicada ropa interior, desmadejada sobre la marea de sabanas y almohadones revueltos.

Nuria le estaba observando como en sueños, con la mirada vagando en el horizonte de aquellas cuatro paredes. Se acercó para acariciarla. Ella, apenas sintió el calor de sus manos, pestañeó seductora, esbozo una pícara sonrisa al tiempo que deslizo sus redondeadas piernas y con un apasionado suspiro dijo… ‘Te quiero’.

‘Graffiti’

Viernes, 23 de Noviembre de 2007

El Abrelatas, cabecera de Francisco Ponce –escritor- para
el periódico ‘Hoja de la tarde’ de Valencia (España),
donde el 5-11-07, se publico el presente articulo.

Cabecera del escritor Francisco Ponce en periodico Hoja de la tarde de Valencia

Gran discusión se suscita con los ‘graffiti’ o el hecho de ensuciar las paredes. Son dos cosas sugerentes y a la vez controvertidas. Mirándolo bajo los ojos de ciudadano ejemplar es una porquería y si con los de poeta despeinado, pueden ser todo un ejercicio alegórico.

Es cierto que entre tantas inscripciones anónimas abundan las proclamas majaderas, las obscenidades más tediosas, los garabatos desquiciados de algún botarate enfermo de ególatria o exceso de idealismo libertario. Pero de vez en cuando, fugaz aparece un ‘graffiti’ que misteriosamente encierra una proclama que sugiere todo el desarrollo de una novela, con sus múltiples ramificaciones.

Graffiti

Nota de F.P.C.: No existen mujeres feas.

Otros provocan una ligera sonrisa por lo ocurrente de su contenido. Cuando una superficie es atacada proliferan las inscripciones en su entorno, cálidas de colorido o tétricas de intención.

Algunas hacen pensar que están escritas por mano longeva, por su trazo trémulo, reivindicando más justicia o aumento de pensiones, son gente que se sacude los grilletes de la rutina cotidiana y las diarias claudicaciones, permitiéndose una ‘ligera locura’, que quizá rejuvenezca.

Desde luego yo, nunca iría a un edificio emblemático, ni trataría de ensuciar algo digno o que causara perjuicio a terceros, pero en esas vallas de solares abandonados muros de estación del ferrocarril erosionados por el paso del tiempo, totalmente descuidados, puede que algún día corra el riesgo, coja un spray de color y me lance a la aventura de escribir. “La abundancia me hizo pobre la poesía rico”

Isla de Burano

Martes, 20 de Noviembre de 2007

En uno de sus frecuente viajes por Italia, relacionado con su trabajo; Pascual y Francisco tuvieron la ocasión de ‘escapar’ a conocer la bonita localidad de Burano.

Vista de uno de los canales de la ciudad de Burano

Allí los colores polícromos de sus edificaciones, balcones con flores, el reflejo quebrado de las barcas sobre el agua, la ropa tendida al sol en plena calle, te transporta a lomos de la lejana ‘tarantela napolitana’, encubierta tras el silencio, para dotar el lugar de sosiego.

Existe una antigua tradición en las ciudades portuarias caso de Burano en Italia, el barrio La Boca-Buenos Aires en Argentina, Valparaíso en Chile, Villajoyosa-Alicante en España, por citar algunos en donde se respira una atmósfera colorista muy particular.

Casas tipicas de la ciudad de Burano

Recuerdo haber escuchado a un viejo lobo de mar contarme, que en tiempos pasados, al arribar los barcos de pesca a puerto, los diferentes y llamativos colores de las fachadas les permitían desde lejos avistar mejor su hogar, donde los suyos, les esperaban con regocijo. Estoy seguro que hace unos años esto guardaba sentido y tenía visos de certeza, quizás ahora solo es un vivo testimonio.

Quisimos dejar constancia de nuestra visita y posamos junto al busto de la persona más insigne del lugar. Baldassare Galuppi que nació en esta isla del lago Veneciano, en 1729 gran compositor que con su ópera ‘Dorinda’ escalo hacia el éxito.

Visitando la isla de Burano

Este célebre, que sobre 1740 fue designado director de música de la obra ‘Ospedale dei mendicanti’, trabajo en San Marco de Venecia y fue nombrado maestro ‘di capella’, reconociéndole así como el mejor músico de la zona, siguió su carrera en Londres y desde 1756 al 1768 estuvo en San Petersburgo a disposición de Catalina II de Rusia.