Tu cuerpo escultórico, tus senos como dos firmes naranjas en el afrutado atardecer… y de pronto todo se hace noche y se acaba tu carnaval de risas, porque has decidido marchar.
Te pierdes en la sombra del portal con tu pensamiento inevitablemente aferrado al avión que te llevará a Cuba.
Pero Cuba no es siempre una fiesta… sobre todo para quien ha perdido la ocasión de besar unos labios rabiosamente frescos.
(Microrrelato del escritor Francisco Ponce)