¿Y si el 2026 nos sorprendiera con una buena transformación cierta y real?
Entramos en enero con la promesa de ser mejores, de hacer ejercicio físico, comer más sano, de cuidar a los mayores, que la empatía sea un dogma (lo prometemos cada año). Pero… ¿qué tal si, en lugar de solo esperar que el año cambie, nosotros también lo hacemos?
Porque seamos sinceros, 2025 estuvo lleno de oportunidades perdidas. Pero, ¡qué importa! Lo deseable es no perder la esperanza de que podemos ser la versión mejorada de nosotros mismos.