El fútbol en su propio idioma el ESPAÑOL – El Ventanuco

15 julio 2026 por Francisco Ponce en El Ventanuco, Eventos culturales, Noticias, Todos los artículos

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España y Argentina se verán las caras este domingo 19 de julio 2026, en el MetLife Stadium de Nueva York/Nueva Jersey.

Sí, señores, ¡en la mismísima final de la Copa del Mundo! Una final inédita, con acento español, ritmo de Tango y Pasodoble, junto a una dosis tremenda de buenas vibraciones.

Ambas selecciones han llegado a esta cita rompiendo todos los pronósticos con un fútbol de alta escuela.

ecuanimeEspaña, llega con la moral por las nubes tras dar un golpe de autoridad histórico en semifinales, dejando fuera a la poderosa Francia con un impecable 2-0, sellado con los golazos de Mikel Oyarzabal y Pedro Porro. La «Roja» ha demostrado que la juventud no está reñida con la madurez, desplegando un juego de posesión rápido, vertical y endiabladamente divertido.

Argentina, por su parte, demostró su chapa de campeón mundial vigente en una semifinal de infarto contra Inglaterra. Con un 2-1 trabajado con el corazón en la mano, gracias a los tantos de Enzo Fernández y Lautaro Martínez, la «Albiceleste» vuelve a plantarse en el último partido con ese carácter competitivo, pasión y garra que los hace únicos.

Tratar de adivinar el resultado de este partido es casi un deporte de riesgo. Tenemos el choque de dos estilos brutales: la frescura asociativa de España contra el oficio, la garra y el gen ganador de Argentina.

En los detalles se decidirá todo, pero si tuviéramos que lanzar una moneda al aire, la balanza podría inclinarse para cualquiera. ¡Va a ser un espectáculo no apto para fusila- mines!

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Más allá de quién se termine bordando una nueva estrella en el pecho, lo más bonito de esta final es el ambiente. En las calles, en las redes sociales y en las gradas se respira esa rivalidad sana y ese «buen rollito» de dos aficiones hermanadas por el idioma, la cultura y, sobre todo, una pasión desbordante por la pelota.

No hacen falta tensiones innecesarias ni malos rollos. En la cancha habrá chispas, talento puro y competitividad al límite, pero al sonar el pitido final, lo que quedará será el abrazo de dos gigantes. Que ruede el balón, que la música empiece a sonar y que gane, simplemente, el que mejor juegue.

¡A disfrutar del mayor espectáculo del planeta!