Archivo de la categoría "Relatos"

Cosa Fina

Sábado, 2 de Mayo de 2009

El príncipe que quería volver a ser sapo.

Un apuesto príncipe sentado sobre una gran piedra en la vereda de un río, medio seco, desconsolado y triste se lamentaba.

Que desgracia la mía, pues un solo beso me dieron y en príncipe me convirtieron, ¿Príncipe de qué? se preguntaba. De un mundo donde los hombres se matan, los bosques se incendian, la falsedad esta siempre presente y la hidalguía no se conoce… y por si fuera poco, el ‘príncipe azul’ ya causa risa…

El príncipe sapo

El príncipe sapo

Prefiero ser sapo feo, verde-marrón, de ojos abultados pero altanero, saltarín y cancionero, que en los atardeceres, desgarra el silencio de la naturaleza con su croar y se baña en charcas y ríos de abundante agua.

Me sentía parte de un ecosistema y estaba feliz jugando con mis congéneres…Ahora me veo desplazado en un mundo que me llama ‘pijo’.

Estaba ensimismado con su grave problema cuando apareció por detrás de un árbol una joven alta, guapa, de curvas exuberantes, ataviada solo con un ‘biquini’ que marcaba sus voluptuosas curvas, se le aproximó y le dio un beso de esos de ‘morreo’ y … de nuevo lo convirtió en sapo.

¡Coño!, para una segunda vez que me besan, me pierdo un bombón… de mujer.

No somos perfectos. Nadie esta conforme con su destino.

Semana Santa y Pascua – Recordando 1945 – 1950

Sábado, 11 de Abril de 2009

Entre la delgada línea del recuerdo y las brumas del olvido, acuden a mi mente las calles de Valencia (España) repletas de personas con semblante circunspecto propio de la solemnidad del viernes de pasión, marchaban de una iglesia a otra haciendo las estaciones o se iban uniendo en procesión, vestían  ropa oscura portaban una vela o cirio en la mano y entonaban cánticos religiosos. Cada parroquia tenía sus actos litúrgicos, los feligreses y penitentes acudían por devoción o costumbre, vivían su época.

Cristo Crucificado - dibujo

Cristo Crucificado - dibujo

La radio emitía música sacra o  clásica, los espectáculos permanecían cerrados, los escasos bares que abrían apenas tenían clientes y las gentes se recogían en sus hogares.

Los colegios solicitaban la presencia de los alumnos para el vía crucis que realizábamos en el patio o en la capilla del centro, la mayoría íbamos por devoción, también por el ‘vale’ que te daban si asistías, para un juguete que recogías posteriormente.

En la noche del sábado al domingo, al filo de las 12, celebrábamos la resurrección de Jesucristo y esperábamos la hora alegres y felices de tirar por las ventanas y balcones las cazuelas de barro viejas y desportilladas con agua en su interior. Recuerdo en mi casa que también se salpicaba con agua todas las habitaciones.

El domingo de pascua nos traía  la ‘mona’ que íbamos a comer a la huerta, que cercana y verde circundaba la capital.

Empinando el cachirulo

Empinando el cachirulo

Un poco de ‘panquemao’ recubierto de dulces ‘anisitos’, chocolate de ‘garrofa’ y un huevo duro cocido con una hoja de lechuga dentro del recipiente para que diera a su cáscara un tono verdoso. Manjares de la época que eran bienvenidos. Saltar a la cuerda, cantar la ‘Tarara’, empinar el cachirulo, recuerdos sumergidos en los recuerdos entrañables, siempre recordados.

Pesadilla – Microrrelato

Domingo, 5 de Abril de 2009

Parte de un Microrrelato del libro Huevos Fritos

…enormes automóviles americanos de lujo. Hombres de cuerpo escultural, bellísimas mujeres. Una vida cómoda…

…abrí los ojos; moscas piojos y cucarachas, eran mis compañeros de celda.