Archivo de Octubre de 2007

Plaza de la Virgen – Valencia

Miércoles, 31 de Octubre de 2007

Leche merengada. Le va en cualquier época del año y si tiene un fondo de café granizado, el deleite alcanza el grado de éxtasis.

Vista aerea de la Plaza de la Virgen de Valencia

La festividad de la Comunidad de Valencia (España) amaneció calurosa, un día muy apropiado para regresar al atardecer, a esas cafeterías de la plaza de la Virgen, donde te pueden servir tan deliciosa exquisitez. Una vez sentado, saqué del bolsillo tres dulces de mazapán que había escamoteado en casa, de la ‘mocaora’ de ‘Sant Donis’. Desplegué con cuidado la servilleta de papel y como un ‘niño’ me dispuse al festín. Andaba en ello cuando una joven de aspecto astroso, sentándose frente a mí y con voz trémula, me preguntó:

- ¿Está bueno…verdad?

La miré a los ojos, advertí un triste brillo y sin saber que decirle solo me salió:

-¿Has comido?

Agachó la vista y en un susurro respondió:

- ¡No!

Tampoco hacía falta preguntarle el ¿por qué?, así que le ofrecí.

-¿Quieres otro igual? – indicándole – de las frutas de mazapán, ¡solo tengo dos!

-Se lo agradecería señor, pero con una ensaimada, ¿si me invita? – quiso dejarlo claro- y si no le molesta mi compañía.

Leche merengada con fondo de cafe granizado

Seguía sin saber como comportarme, me sentí centro de las miradas indiscretas de los ocupantes de las mesas próximas, la gente, a veces, puede ser impertinente. Esto y no otra cosa me hizo reaccionar al percibir la falta de solidaridad y el cuchicheo de tanto ‘méteme en todo’. Llamé al camarero y le rogué que trajera un ‘blanco y negro’ de leche merengada, con una ensaimada grande.

Esperé, por mi mente paso una escena en la que un ser hambriento devoraba la comida con las manos, con desespero y poco cuidado, que tontería, nada de eso ocurrió, con exquisitos modales, utilizando el tenedor y cuchillo, partió la ensaimada al tiempo que despacio degustaba la leche merengada con su fondo de café.

Me atreví a preguntarle.

-¿Eres valenciana?…movió la cabeza afirmativamente.

-¿Sabes que día es hoy 9 de octubre?

-¡Claro! el día de la Comunidad y ‘Sant Donis’, el dia de los enamorados…hace unos años –continuó- me regalaban y también comía, los dulces tradicionales…

Miré las dos ‘frutas de mazapán’ que me quedaban, una bien moldeada, manzana y una rica patata. Se las acerqué lentamente al tiempo que le decía:

-Toma para que las pruebes.

Fruta de la festividad de los enamorados Sant Donis

Sacó un pequeño pañuelo, las puso en el centro anudó el mismo en forma de atillo y me dijo:

-Me lo guardo, para recordar que hoy me han regalado las frutas del amor.

Disculpándome, entre en el establecimiento para pagar, cuando salí ya no estaba y sobre la mesa solo encontré una nota escrita en una servilleta que decía ¡Gracias Dionisio!

He vuelto, con este cuatro años, al mismo sitio, a la misma hora y a la misma mesa, nunca más se ha repetido esa circunstancia. Hoy dudo de si fue real o solo una alucinación, pues hace cuatro años aquella fecha había trascurrido muy dura para mí, siendo yo el que precisaba apoyo. Quien sabe si mi propia necesidad se reflejó sobre aquella reluciente mesa de aluminio en la cafetería de la plaza de la Virgen.

Increíble pero cierto

Lunes, 29 de Octubre de 2007

Hace un tiempo llegó por azar a mi poder la primera de estas insólitas y a la vez preocupantes fotografías. Quise conocer lo ocurrido que en ningún momento hubiera querido vivir en primera persona y el posible balance de la desdicha.

El toro 'Pajarito' vuela hacia las gradas

Tras diversas investigaciones conseguí la información que relato: El domingo 29 de enero del pasado año 2006, en la plaza ‘La México’ de esta capital, el toro desdichadamente llamado ‘Pajarito’, de unos 500 kilos de peso, cárdeno claro, del hierro de Cuatro Caminos, a su salida de toriles viró con brusquedad hacia su derecha y dirigiéndose a las barreras limpiamente salto, con los cuartos traseros se apoyo en la misma, lo que le proporcionó un impulso superior para alcanzar el tendido.

El toro 'Pajarito' coge mayor impulso apoyandose con los cuartos traseros en la barrera

El astado buscaba una salida, al tiempo que los espectadores despavoridos hacía lo propio, tratando de eludirlo, algunas personas de forma precipitada se lanzaron desde la barrera al callejón en franco desconcierto.

El toro se cebo con una señora de sesenta años, Julieta que recibió una cornada en la cadera de dos trayectorias, una de diez y otra de quince centímetros, por fortuna posteriormente fue operada con éxito.

Desconcierto y panico entre el publico

El cornúpeta quedo finalmente trabado entre los asientos y allí el rejoneador Felípe Vallina, lo sacrifico con un descabello.

Al finalizar, el susto era general y los heridos fueron siete de diversa consideración. En mi modesta opinión se puede catalogar de prodigio providencial que el resultado no tuviera mayores y dolientes consecuencias.

Consultando con expertos me indican que este hecho es tan insólito como impensado y que en la historia de la tauromaquia sí existen precedentes de que el toro salte al callejón pero no alcanzando el tendido y menos a esta altura.

En cualquier caso se deben aumentar las medidas de precaución y seguridad puesto que lo que pasó una vez puede ocurrir otra. Por mi parte deseo sinceramente a todos los afectados, que al día de hoy, estén recuperados.

‘El Abrelatas’, cabecera del escritor Francisco Ponce.

Jueves, 25 de Octubre de 2007
Bajo el titulo de MIRADAS,
el periódico Hoja de la Tarde de Valencia (España),
publica este artículo, el 22-10-07

Cuando estamos en reunión, con demasiada frecuencia, escrutamos con cierto afán la aprobación del prójimo, sobre nuestros valores y actitudes ¿Por qué esperamos tanto de la mirada de los demás? ¿quizás falta de confianza en nosotros mismos?

Imagen de la contraportada Hoja de la Tarde en su seccion el Abrelatas

Oímos pero no escuchamos. Nuestro ego es tan inmenso que siempre queremos contar nuestras experiencias, imponer nuestros criterios y tratar de ser los más ocurrentes. Cuando otro del grupo habla ponemos gesto de escuchar, pero nuestra mente esta pensando en lo que diremos cuando acabe para rebatirle y mostrarnos más erudito que el resto de contertulios.

Por otro lado, algunas veces, nos complace poner etiquetas a los demás, sin apenas conocerlos juzgamos con excesiva ferocidad y a cambio esperamos que los otros con su mirada nos den un diez sobre nuestra imagen, actos o proyectos.

El ser humano, por lo general, somos una ‘chapuza’ y sería bueno despojarse de estas efímeras vanidades que solo conducen a alimentar nuestro insaciable ‘yo’. Existen otras maneras de alcanzar el equilibrio emocional, con el trabajo diario, con la voluntad de ayudar a los más necesitados a quienes sufren y así una larga lista de actuaciones que son las que deberían llenar las arcas de nuestro más recóndito interior.

Amado Nervo, poeta mexicano, nos regala una joya cuando dice: “Un hombre tiene tantas fisonomías como ojos le ven, tantas almas como gentes le conocen. El nombre de todo hombre es legión”.