¿Quién se resiste al Chocolate? – La Columna

13 septiembre 2019 por Francisco Ponce en La columna, Todos los artículos

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poner-el-chocolateSon pocas las personas que puedan hacerlo, estamos entre el rito, la tradición y el vicio

Al cacao, fruto de un árbol llamado Cacautero, los aztecas lo llamaban cacahuatle y a la bebida que preparaban con él chocolatl compuesto de la palabra mexicana “atl”, que significa agua y “choco” que es el ruido que hace el líquido cuando se bate con el molinillo.

Dicen los adictos que Madame de Pompadour recomendaba el chocolate como joven-con-chocolateafrodisíaco y que Casanova lo prefería al champagne por sus propiedades seductoras.

Ante estas afirmaciones tampoco estaría de más llevar siempre consigo unas tabletas de este delicioso afrodisíaco, – por si la suerte te acompaña – si no fuera porque acabaría diluido por el calor en nuestro bolsillo.

La historia del chocolate, rica y sabrosa como el alimento mismo, está plagada de leyendas. No se sabe exactamente cuándo el hombre descubrió el chocolate, pero fue aproximadamente hace tres milenios, en el sur de México. Existe documentación que lo sitúa en un amplio espacio previo al período precolombino, durante el que se desarrollaron las cuatro quintas partes de la vida del chocolate. El origen puede ser tan remoto como la civilización “Olmeca”.

Lo que sí está claro es que el chocolate fue una bebida casi sagrada en tiempo de los Mayas, entonces un néctar que se ofrecía a los dioses, y en época de los aztecas, símbolo de la sangre humana en los ritos religiosos, manjar de las élites y moneda de poner todo-chocolatecambio en las transacciones.

Cuando los españoles llegaron a lo que hoy conocemos como México, se sorprendieron con varios productos alimenticios que no conocían, como la papa, la vainilla, el tomate, y el cacao, este último rápidamente se hizo popular, pues el Cacahuatle, la bebida que con él preparaban fue del más completo agrado de los españoles. Por ese entonces, los indígenas preparaban el chocolate con agua, maíz cocido, miel y algunas hierbas.

Cortés mandó a España la semilla del cacao, donde la bebida de chocolate fue calentada y se le agregó azúcar, canela, huevo, almendras y vainilla. Su fórmula se conservó en secreto para hacer de esta una bebida real. Poco después, el enigma fue revelado y pasó a Francia y más tarde se extendió por todo el mundo.

 

El 13 de septiembre “Dia Internacional del Chocolate”