Archivo de la categoría "El rincón de Mamen"

La vieja muñeca

Viernes, 18 de Enero de 2008

Si poseyera olfato podría recordar el aroma de los verdes valles, de los graneros repletos de mies y de la intensa fragancia a tierra húmeda, tras la lluvia caída en primavera, sobre el antiguo y amplio caserón.

Antiguo caseron

Si gozara de cerebro, podría rememorar los tiempos en que Mamen, me sacaba a pasear por el jardín para jugar con sus amiguitas, sintiéndome admirada y solicitada por todas. Un imaginario cendal, brumoso e indefinido me conduce al momento en que estuvieron a punto de arrancarme un brazo, cuando forcejeaban por tenerme en sus brazos

Si tuviera corazón, esté se hallaría triste, añorando, como la pequeña jovial y traviesa, me cambiaba de atuendo con harta frecuencia y por las noches se dormía conmigo.

Pero no tengo corazón, ni cerebro, ni olfato; en realidad sólo poseo una cabeza de porcelana y cuerpo de trapo ricamente engalanado con un llamativo vestido, fabricado hace muchos años por un habilidoso artesano.

Tampoco puedo tener sueños ya que estos se fueron cuando aquellas niñas se hicieron mujeres y con ellas marcharon.

Vieja muñeca de porcelana y trapo

Han pasado algunos años, sigo en el desván de la casona, sobrellevando calurosos veranos y gélidos inviernos, ahora poca gente vienen por aquí, de tanto en tanto algún adulto entreabre la puerta, enciende la luz y me contempla con mirada nostálgica, como recordando fantasías infantiles.

Hoy ha sido diferente cuando abrieron la puerta escuché el llanto de una criatura, me estremecí y rogué para que fuese una niña.

- Mira cariño, esta es la muñeca con que jugaba mama.

La pequeña hizo ademán de cogerme, Mamen le advirtió.

- No ahora no, que la romperías y esta muñeca es la preferida de la mama, cuando seas  mayor, te la daré para que juegues.

Una lágrima se deslizó por mi mejilla de porcelana que la tela absorbió. Todo volverá a ser como al principio. Regresarán los sueños. Aguardare un poco más.

Regreso al balcón

Domingo, 16 de Diciembre de 2007

Por aquel entonces, nosotras contábamos con bastantes menos años. Recuerdo, como en una nebulosa, que sentadas en el suelo del balcón, en aquel pueblo triste y apagado de juventud, en la sierra perdido y despoblándose mes a mes, año tras año. Escondidas tras unas sabanas que había tendidas, carraspeábamos al dar las primeras caladas al cigarrillo, que habíamos quitado a mi abuelo.

El balcon

Nos pasábamos horas así, sentadas en noches de verano cargadas de jazmín, todo era simple, dulce y las palabras de suave música.

Jugábamos a imaginar como seríamos de mayores, decíamos que nos casaríamos a los veinticinco años, reíamos cuando imaginábamos que nuestros maridos serían hermanos, bautizaríamos a los hijos con nombres exóticos. Sin duda, nuestros vestidos de novia blancos, como los copos de nieve, para mostrar nuestra pureza, lucirían una cola larga, larguisima, en este punto nos peleábamos por añadirle metros.

Paisaje del pueblo

Ahora, estoy asomada en el mismo balcón, alguien recogió las sabanas y las guardo en el armario, ya no me escondo, me compro los cigarrillos y no toso, a pesar de tragarme el humo, pero no los comparto, nuestros caminos se separaron hace años en algún punto, que ni siquiera recuerdo.

Tengo veinticinco años, aquellos que por entonces veía tan lejanos. No me he casado, tampoco se si quiero hacerlo… y de hacerlo dudo que necesitara un vestido blanco de larga cola. La noche sigue oliendo a jazmín…. y sigue siendo verano…, como por aquel entonces.

Ilustrado, con acuarelas del autor.

Intimidad de mujer (Rincón de Mamen)

Lunes, 12 de Noviembre de 2007

Las mujeres nos encerramos bajo siete llaves para mejorar nuestro aspecto y una vez terminada la ‘toilette’, salimos al ruedo con aires de princesa. Entonces, gracias a un pacto tácito, los varones contemplan la obra terminada como si ése fuera el estado natural y perpetuo de la condición femenina. Puesto que la gracia reside en seducir y dejarse seducir, ni a nosotras ni a ellos, nos conviene quebrantar el juego de las apariencias.

Mujer en el baño. Cuadro de Pierre Bonnard

Mujer en el baño. Cuadro de Pierre Bonnard

Como dejar a mi pareja que me vea mientras protagonizo escenas tan poco glamurosa como la de arremeter contra ese pelo crespo de mi pubis.

Un día, él me sorprendió en el baño, intente que se marchara. Desde el quicio de la puerta me confeso: Desde que soy niño la idea de una mujer que se viste… una mujer que se maquilla… me turba. Sin hablar de lo demás…incluida la intimidad más recóndita, la que una mujer intenta ocultar y que uno sospecha.

Le mire con fijeza a los ojos, él mantuvo su mirada, de igual forma…

¿Entró? o ¿marchó?…Para el final, querido lector o lectora, utilice su fecunda imaginación y ¡póngaselo usted…!

Fiesta de cumpleaños

Lunes, 22 de Octubre de 2007

El día de mi cumpleaños acudieron todos a la fiesta, todos y uno extra…pero no era cuestión de ‘tirarlo’, ni le puedo echar en cara a mi hermana, el que viniera con “Guaitia” uno de sus mejores amigos, bohemio y remolón. (Es que es argentino).

bohemio y remolon

En realidad el hombre es un encanto además de ocurrente. (Es que es argentino).

Todos me trajeron un regalo “Guaitia” solo me estrecho la mano, ni siquiera reparó en felicitarme. (Es que es argentino).

Cuando la fiesta hubo acabado a altas horas de la noche y todos poco a poco se fueron marchando, mi hermana y “Guaitia” se quedaron para terminar con las sobras del festín y colocarse algún ‘trago’ más. (Es que es argentino).

Trazos de mi imagen

Casi amanecía, decidieron retirarse, antes “Guaitia” saco unos lápices de colores me pidió una cuartilla y me hizo un retrato con cuatro trazos propios de un excelente artista. (Es que es argentino).

Me lo guarde, le di las gracias y le sonreí. (Es que es argentino).

Ilustrado: El autor

Manos enlazadas

Viernes, 19 de Octubre de 2007

Formando una hermosa palmera de amor filial, manos de madre y de niño entrelazadas, protectoras unas, en demanda de refugio otras.

Manos entrelazadas

Cariño de madre, dedicación y abnegación por sus hijos, no es que el padre no los quiera pues lo normal es que su cariño sea análogo; ¡pero suele ser otra cosa! Casi siempre preocupado en conseguir el bienestar de su familia y jerarquía en su puesto de trabajo, su esfuerzo esta dirigido con empeño a su profesión.

Pasará un tiempo las manos de aquel niño se harán grandes y robustas se enlazaran con otras manos de una joven mujer y volaran independientes.

Será entonces cuando las de la madre y el padre evocaran tiempos pasados, volverán a unirse en otra palmera, con las estrías mas acusadas, gastada su palma y su torso por el esfuerzo y cariño entregado, exentas de inquietudes y egoísmos, más serenas, quizás algo temblorosas, pero desprendidas de prisas, tenaces y decididas a recorrer con ilusiones renovadas su última ‘juventud’. Radiantes de haber tratado, siempre, de cumplir con entereza el complejo caminar de la vida.

Serán manos gastadas, pero fuertemente unidas para atravesar la senda postrera.

Perdón, eres perfecta

Martes, 21 de Agosto de 2007

Chica perfecta

- Perdón.
- …¿Si?
- Te amo.
- …eh…pero si no nos conocemos.
- Por eso. ¡Eres perfecta!

Ilustración: del autor